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Ocupación Soviética de Praga

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Ocupación Soviética de Praga

Mensaje  Compañia el Jue 5 Abr - 22:51:58


Hasta mayo de 1945, los alrededores de Praga habían estado libres de combates entre las fuerzas alemanas y soviéticas. El Ejército Rojo comenzó su ofensiva contra Polonia en enero, llevando 3 grupos de ejércitos que quedaron estacionados muy cerca a la capital checa. Cuatro meses después se encontraban listos para atacar la ciudad y terminar con el Protectorado de Bohemia y Moravia.

Como hizo en Varsovia, Stalin esperó a que la subversión se encargara de asestar los primeros golpes contra los alemanes y por tanto sólo agentes y espías soviéticos se ponían en contacto con los partisanos preparando el alzamiento en Praga y otras importantes ciudades de Bohemia, Moravia y Eslovaquia. Pero Stalin tenía otra preocupación, el Ejército de Patch y de Patton aproximándose por el oeste.

El 4to Frente Ucraniano, al mando del General Andrei I. Yeremenko, había progresado muy bien adentrándose en Eslovaquia y deteniéndose a 300 kms al este de Praga donde tuvo férrea resistencia del 1er Ejército Panzer, que era uno de los tres ejércitos del Grupo de Ejércitos Centro comandados por el Mariscal de Campo Schörner. Desde Viena, se aproximaba el 2do Frente Ucraniano al mando del Mariscal Rodion I. Malikovsky, cuyas fuerzas habían bloqueado en las cercanías de Brno, a 150 Kms de Praga, al 24 Cuerpo Panzer que protegía el flanco derecho del Grupo de Ejércitos Centro.


El 1er Frente Ucraniano del Mariscal Konev, procedente de Berlín, formaba el grueso de la ofensiva soviética contra Praga, con dos ejércitos mecanizados que ya no eran necesarios en la capital alemana y conformando la punta de lanza del ataque a esa ciudad. Ya en abril Konev se había enfrentado al 4to Ejército Panzer de Schörner dejándolo en muy mal estado y procediendo a Dresden antes de dirigirse a Berlín, pero manteniendo un amplio frente para bloquear las vías de repliegue de los alemanes.

Para reforzar a las fuerzas de Konev, Stalin ordenó la incorporación de un ejército retirado del Primer Frente Bieloruso del Mariscal Zhukov. Eso completaba los preparativos de la poderosa ofensiva que en total contó con 1,7 millones de hombres, apoyados por 1800 tanques, 3000 cañones de campaña y morteros y 2900 aviones. La Stavka esperaba que con tal fuerza, Praga caería en manos del Ejército Rojo en dos semanas, a partir del día 7 de mayo, fecha fijada para el ataque.

El avance de las fuerzas soviéticas empujó a cientos de miles de refugiados, incluyendo alemanes residentes de Bohemia, Moravia y Eslovaquia, trabajadores movilizados desde Rusia, internos de Campos de Concentración y miles de desplazados. Toda esa masa humana se movía delante de las fuerzas soviéticas convergiendo en Praga. Según los informes de los vuelos de reconocimiento hechos por el 3er Ejército de Patton, desde los aviones parecían hordas de hormigas cruzando la campiña.

La ciudad de Praga era en sí un campo de refugiados, incluyendo a la gran población de alemanes sudetes y de alemanes residentes en Eslovaquia, unidos a los checos que huían de los rusos, más gran número de empleados públicos de Berlín cuyas oficinas habían sido movidas al sur ante la ofensiva soviética contra la capital alemana.

También se movían delante del Ejército Rojo, partisanos y voluntarios checos enrolados en el ejército soviético. Unos 30.000 hombres formaban el 1er Cuerpo de Ejército Checo adjunto al 4to Frente Ucraniano estacionados en Olomuc, a unos 300 kms al suroeste de Praga. Muchos otros partisanos se encontraban cerca de las líneas alemanas preparándose para el alzamiento que presagió Karl Frank en la reunión con el Gran Almirante Dönitz para informarse sobre las fuerzas alemanas en el Frente del Este.


La población checa no tenía una clara posición respecto a los soviéticos, sobre todo porque a lo largo de su avance habían saqueado, violado y cometido todo tipo de atropellos contra los civiles. Históricamente los checos no tenían nada en contra de los rusos, y en esta oportunidad más bien esperaban que la ayuda llegaría primero de ellos. Pero los checos eran los más occidentalizados y con tendencias democráticas entre todos los pueblos eslavos y muchos temían que la ayuda de Stalin terminaría por envolverlos dentro de la órbita soviética.

Después de años de exilio, con el apoyo de Stalin, el ex-presidente Benes había regresado a la población de Kosice, para conformar, un "Frente Nacional" que aglutinara a todos los partidos, pero con la condición de que pusiera a comunistas en posiciones claves de la administración pública. Sin embargo, pese al agradecimiento a Stalin por el apoyo, Benes se sentía identificado con las democracias occidentales, por ello su emoción cuando se enteró que el Ejército de Patton se acercaba a Praga y se lo comunicó a su esposa Hanicko con grandes manifestaciones de emoción, cosa rara en él, que solía ser un hombre que no gustaba de dar muestras expresivas de sus sentimientos.

Lo que ocurrió, fue que sólo una columna de reconocimiento del Tercer Ejército se acercó a los suburbios de Praga y eso fue interpretado como el comienzo de una ofensiva estadounidense. Patton recibió las órdenes de avanzar, sólo dos semanas después, con la autorización de moverse, por acuerdo con los rusos, hasta alcanzar la nueva línea Karlsbad-Pilsen-Budweis, no más allá de esa demarcación. El día 5 de mayo, Patton inició el avance y fue recibido por los restos de la 11 División Panzer ansiosos por rendirse. Muy de acuerdo con su manera de ser y pese a las órdenes de Eisenhower, Patton envió a la 4ta División Blindada a cruzar la línea en Pilsen y acercarse a Praga para hacer un reconocimiento, nada más. No ocultaba Patton sus deseos de enfrentarse a los soviéticos, pero los acuerdos políticos estaban por encima de sus aspiraciones militares.

La 1ra División del ROA (Russkaya Osvoboditelnaya Armiya) o Ejército de Liberación de Rusia, estaba al mando del General Sergei Bunyachenko un hombre duro con la cabeza rapada y gran bebedor, pero que no olvidaba sus deberes después de una juerga. Bunyachenko venía del Oder, donde recibió una orden de los alemanes de mantener las posiciones de manera casi suicida y desde entonces decidió recibir órdenes solamente del líder del ROA, General Andreii Vlassov. Muy molesto, Bunyachenko ordenó a sus tropas dirigirse al sur a las posiciones del Grupo de Ejércitos Centro, pero con la esperanza de acercarse a las fuerzas de Estados Unidos o unirse a los grupos nacionalistas checos para continuar la lucha contra los soviéticos, puesto que la causa de los alemanes estaba totalmente perdida.

A fines de abril, Bunyachenko había marchado cerca de 500 Kms acampando en el pueblo de Beroun a 30 kms al suroeste de Praga. Casi al mismo tiempo la 2da División del ROA evacuaba su Cuartel General en Münsingen, en el suroeste de Alemania, moviéndose en tren hacia Austria con órdenes de unirse al Grupo de Ejércitos Sur en Linz, para estacionarse luego en Budweis, a 120 Kms de Praga.

El General Vlassov con dos divisiones bajo su mando directo se dirigió a Praga donde comenzó conversaciones con los líderes partisanos checos. Vlassov propuso unir las fuerzas del ROA con los partisanos para ocupar la cadena montañosa que rodea Praga y desde ahí presentar resistencia a los soviéticos hasta la llegada de los estadounidenses. No sabía Vlassov que en Yalta los Aliados habían firmado un acuerdo que impedía la intromisión de Estados Unidos en Checoslovaquia. Los partisanos, más enterados que Vlassov, rechazaron la propuesta diciéndole que los aliados occidentales habían abandonado al pueblo checo y el Presidente Benes estaba trabajando con los rusos. Ante esa negativa, Vlassov envió al General Vasily Malyshkin a conferenciar con el General Patch del 7mo Ejército de Estados Unidos. Como todos los generales alemanes habían sido declarados sospechosos de ser criminales de guerra, Patch ordenó detenerlo, advirtiéndole que no negociaba con rusos vestidos con uniforme alemán. Con eso Vlassov vio que se le cerraban todas las puertas.

El alzamiento de la población checa se inició en el campo, donde comenzaron a verse banderas checas junto a rojas con la hoz y el martillo y el primero de mayo la revuelta estalló en Praga. Los trenes llenos de refugiados alemanes fueron abandonados por los trabajadores checos y al detenerse el transporte se paralizó toda la actividad comercial. El 4 de mayo las plazas públicas estaban llenas de manifestantes, las señales de tránsito y nombres de lugares en alemán, fueron repintados en checo. El comandante militar alemán General Rudolph Toussaint decretó el estado de sitio y el toque de queda, pero sus fuerzas eran muy reducidas y no tenía autoridad sobre las tropas SS o la policía. Los checos lo ignoraron.

El día 5 de mayo, la capital aparentemente en calma recibió las noticias por radio sólo en checo y no primero en alemán como solía hacerse. La ciudad comenzó a bullir con el levantamiento de barricadas y el asalto a los centinelas de guardia en los edificios públicos. Por orden de Benes, los ex-policías y reservistas sacaron sus uniformes y trataron de imponer el orden, pero los entonces llamados "naftalinsky", por el olor a naftalina de los uniformes tantos años guardados, no pudieron hacer nada y más bien en buen número se plegaron a la revuelta.

Los ciudadanos alemanes comenzaron a ser perseguidos y sus casas asaltadas por piquetes armados. En las calles aparecieron los primeros cuerpos masacrados de alemanes. La barbarie se desató. Karl Frank que regresaba de conferenciar con el Almirante Dönitz, pretendió traspasar el gobierno a los checos como le había autorizado, pero eso ya era imposible pues los checos estaban tomando el poder por la fuerza de las armas. Al caer la noche los insurgentes habían capturado casi todos los edificios públicos, las dos estaciones de radio, la central telefónica y habían volado los puentes de acceso a la ciudad.


El gobierno del Presidente Benes, controlado desde Moscú, había sido aconsejado primero por Stalin a no permitir una insurrección, pero al ver que los comunistas estaban superando a los nacionalistas, dejó que las cosas siguieran su curso, tal como ocurrió en Varsovia. Los partisanos nacionalistas esperaban que la llegada de las fuerzas de Patton resolviera la situación, pero ya no estaban tan confiados, aunque necesitaban que alguien los ayudara para mantener la ciudad bajo control hasta la llegada de las fuerzas de los estadounidenses. El General Schörner tenía dos divisiones Panzer en las afueras de Praga, pero estaba obligado a cumplir la orden de resistir el mayor tiempo posible, defender a los ciudadanos alemanes y proteger los edificios públicos, por tanto, la única fuerza que podía cumplir el papel de ayudar a los nacionalistas era la Primera División del ROA de Vlassov. El 5 de mayo, los líderes partisanos nacionalistas se reunieron con el General Bunyachenko quien ofreció ayuda contra los alemanes a cambio de asilo político para todos los miembros del ROA en la Checoslovaquia "liberada".

El 6 de mayo, las fuerzas alemanas avanzaron contra Praga para rescatar a los ciudadanos alemanes e imponer el orden. Las barricadas de los partisanos fueron fácilmente arrasadas por las experimentadas Waffen-SS. Un grupo de partisanos que se auto tituló "Consejo Nacional" colgó banderas checas y de Estados Unidos en el edificio de la radio y al intentar colocar la bandera soviética comenzaron los disparos. Los partisanos entraron al edificio y lanzaron un llamado por radio pidiendo ayuda a los checos y Aliados "para detener el asalto alemán contra Praga que con tanques, artillería e infantería están arrasando la ciudad." "Pedimos urgentemente que envíen tanques, aviones y artillería." "¡Ayuda! ¡Ayuda urgente!" Mientras tanto, en Moscú, la misión militar checa apeló al Kremlin y Stalin adelantó un día la ofensiva soviética. Al atardecer del día 6 de mayo, el Mariscal Konev desató un ataque de artillería a lo largo de su frente en Dresden. La ofensiva del 5to Ejército soviético encerró en una bolsa a dos divisiones Panzer y una división motorizada alemana. Pero las órdenes de mantener las líneas el mayor tiempo posible, emitida por Schörner, eran claras, para permitir así que las tropas en el este pudieran replegarse hacia el oeste. Konev sólo pudo avanzar 25 kilómetros en un día y por ello su ingreso a Praga demoró varios días más.


Los insurgentes en Praga recibieron la ayuda de Vlassov y fueron recibidos con aplausos al entrar a la ciudad con sus uniformes de las Waffen-SS con la cruz azul de San Andrés, el santo patrón de Rusia y las iniciales del ROA en caracteres cirílicos POA, en el brazo. Los carros de la ROA fueron adornados con flores y así marchaban para enfrentarse a los reductos alemanes dentro y fuera de la ciudad. Los combates fueron muy duros en los suburbios en especial en el aeropuerto. Los alemanes se enfrentaban a tropas tan bien entrenadas como ellos y a la mañana siguiente el aeropuerto estaba en manos del ROA que también sufrió considerables bajas. Los alemanes se replegaban en dirección a las fuerzas estadounidenses.

Los partisanos nacionalistas abrigaron esperanzas de que Patton acudiría en su ayuda, al menos eso les pareció al ver las avanzadillas del Tercer Ejército. Pero cuando recibieron noticias que se detenían en la línea Karlsbad-Pilsen-Budweis las esperanzas nacionalistas se desvanecieron. Los mismos soldados estadounidenses, acostumbrados a las órdenes de Patton de siempre ir adelantes sin pausa, no comprendían por qué se detenían. El día 5 de mayo, un jeep con el capitán Eugene Fodor entró en Praga y fue recibido por el General Frantisek Kratochwil que ofreció entregar la ciudad a Patton sin mayor protocolo. Fodor lo comunicó así al Mayor General Hubner comandante del 5to Cuerpo de Ejército, quien a su vez le pidió permiso a Patton para ocupar Praga. Pese a la insistencia, Eisenhower, Comandante Supremo del SHAEF, denegó el permiso.

Bunyachenko envió a una delegación a conversar con el Consejo Nacional para aclarar la situación, porque con Patton detenido y el Ejército Rojo avanzando desde el este su posición se ponía muy complicada. El consejo no ofreció nada, puesto que los soviéticos estaban a punto de ocupar la ciudad. Josef Smrkovsky líder de los partisanos comunistas le dijo claramente: "Usted dice que lucha contra el comunismo, pero muchos miembros de este consejo somos comunistas, por tanto somos enemigos."

Bunyachenko ordenó a sus tropas detener la lucha contra los alemanes y salir cuanto antes de Praga. La división del ROA logró escapar pese a las barricadas en la ciudad custodiadas por civiles armados y se dirigió al encuentro de Vlassov. El día 9 las tropas vlassovites iniciaron la marcha hacia el oeste para rendirse a las fuerzas de Patton. Por su parte el comandante militar alemán General Toussaint, aceptó entregar la ciudad al Consejo Nacional, pero a cambio solicitó salvoconducto para salir libremente de Praga con sus fuerzas. Los alemanes comenzaron a abandonar la ciudad en dirección a Pilsen llevando consigo a los compatriotas civiles que pudieron rescatar esperando alcanzar las líneas de Patton, antes de que el Ejército Rojo les bloqueara la escapatoria.


Pero los partisanos comunistas y los civiles alzados en armas, no estaban tan decididos a ser benevolentes y atacaron a cuanto alemán o sudetoalemán se cruzara en el camino. Con la autorización de la salida de las tropas alemanas, comenzó la cacería. Las mujeres y los niños fueron el blanco predilecto de la turba. Las mujeres eran apaleadas, les rapaban el pelo y les pintaban esvásticas en el cuerpo luego de ser públicamente violadas. Muchas en estado calamitoso fueron obligadas totalmente desnudas a desmantelar las barricadas. A muchas mujeres les cortaron el Tendón de Aquiles y retorciéndose de dolor yacían en tierra pidiendo que las mataran. Niños y jovenes sacados de las escuelas eran apilados en carretas. Algunos autores relatan atrocidades peores, pero otros afirman que son exageraciones.

Alemanes, hombres, mujeres, ancianos y niños eran atados con alambre de púas y lanzados al río Vltava. Días después los cadáveres en grupos de dos y tres fueron varados a todo lo largo del río Elba. En las semanas que siguieron, después que 30.000 alemanes fueran asesinados en Praga, cientos de cadáveres seguían siendo sacados de las riberas del río Elba hasta cerca de la desembocadura en el Báltico.

Mientras la venganza y el salvajismo reinaban en Praga, el General Konev y el Primer Frente Ucraniano ordenó perseguir a los alemanes que escapaban de sus posiciones dirigiéndose al oeste. El 8 de mayo el Ejército Rojo rebasó las débiles fuerzas del 4to Ejército Panzer y capturó lo que quedaba de la bombardeada ciudad de Dresden. El día 9 de mayo, a las 03:00 horas las puntas de lanza del Ejército Rojo conformadas por los batallones de tanques del 4to Ejército de la Guardia se aproximaron a Praga por el noroeste. Unas horas después se le unía el 3ro de Guardia procedente del norte. En Praga no había resistencia alemana, excepto por algunos rezagados atrincherados en eedificios en ruinas. A las 10 de la mañana, las infantería del Primer Frente Ucraniano había limpiado los últimos reductos alemanes y cumpliendo la orden de Stalin "vale todo" comenzaron cobrar su botín saqueando y violando a las mujeres de Praga. No fue fácil para algunos oficiales tratar de persuadir a las tropas a no cometer atropellos contra los civiles.


En el sur continuaba luchando el Primer Ejército Panzer, permitiendo la escapatoria hacia el oeste y replegándose finalmente en inevitable desorden. Desde el sur, la ofensiva del 2do Frente Ucraniano y del 4to Frente Ucraniano entró en la ciudad mientras continuaba la persecución de los alemanes hacia el oeste. Soldados y civiles que huían despavoridos hacia las líneas estadounidenses fueron ametrallados y bombardeados por los aviones soviéticos. Pero, quienes pudieron llegar a la línea Karlsbad-Pilsen-Budweis, se encontraron con carreteras bloqueadas por los estadounidenses. Hasta el día 9, a algunos cientos de alemanes les permitieron traspasar la líneas, pero a partir del día 10, a todos los que llegaban los obligaron a acampar fuera de ella, para esperar la llegada de las tropas soviéticas. Sólo unos miles de soldados de los 600.000 hombres del Grupo de Ejércitos Centro pudieron alcanzar las líneas del 3er Ejército de Patton y la mayoría de ellos fueron entregados a los soviéticos.

Entre los que lograron cruzar las líneas se encontraba Karl Frank quien fue entregado a los partisanos checos y ejecutado sin mayor trámite. El General Schörner logró escapar en un avión Storch a Alemania y finalmente apareció vestido como campesino tirolés en un campo de prisioneros estadounidense y al ser reconocido fue entregado a los rusos el 22 de mayo.

Las fuerzas de Vlassov, tal vez una división, llegaron hasta Pilsen y fueron obligados por los estadounidenses a acampar cerca a Schlüsselburg. Tanto Vlassov como Bunyanchenko pensaban que su drama había concluido y que podrían llegar a un acuerdo, pero no fue así. Su solicitud para ser recibidos como prisioneros de guerra fue denegada por Eisenhower y ellos por vestir uniforme de general quedaban acusados como criminales de guerra. Todos fueron entregados a los rusos el día 12 de mayo. Los hombres del ROA iniciaron la larga caminata hacia Siberia, adonde sólo unos pocos llegaron con vida. Otros 10.000 vlassovites fueron muertos o capturados, mientras trataban de escapar sin rumbo fijo. Para el Ejército Rojo se trataba ya de una cacería deportiva. Vlassov y su Estado Mayor fueron enviados a Moscú, juzgados y condenados a morir en la horca.


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