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La Fortaleza Alpina

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La Fortaleza Alpina

Mensaje  Compañia el Lun 9 Abr - 0:13:57


La carrera hacia Berlín

Luego de la disolución del Grupo de Ejércitos B del Mariscal Model, el camino a Berlín estaba despejado. Las relaciones entre los rusos y sus aliados no eran de las mejores, de hecho eran bastante malas y desembocó en una carrera para ver quien llegaba primero a Berlín. La desconfianza de Stalin hacia sus aliados no era menor que los angloamericanos sentían hacia el líder soviético. Además los comandantes estaban deseosos de llegar a Berlín cuanto antes, cosa que no le desagrada ni a Churchill ni a Roosevelt. Esta situación se mostró perentoria cuando Stalin incumplió su promesa en Polonia imponiendo un gobierno comunista, olvidando su compromiso de convocar a elecciones libres.



Planes de asalto aerotransportado

El 1er Ejército Aerotransportado de EEUU se preparaba para la conquista de Berlín desde el aire. Según el plan, la 82 División Aerotransportada debería tomar tierra en el aeropuerto de Tempelhof; la 101ª División en Gatow y una Brigada paracaidista británica en el aeropuerto de Oranienburg. Sin embargo, el Teniente General William Simpson, comandante del 9º Ejército de EEUU, se aprestaba a marchar hacia Berlín, pues había recibido de Eisenhower la orden de proseguir el avance hacia Berlín o hacia el nordeste. Tras establecer una cabeza de puente sobre el Elba, su 2ª División Blindada «Hell on wheels» (Infierno sobre ruedas), esperaba alcanzar en 48 horas la capital del Reich. Pero el "Infierno sobre ruedas" competía con la 82ª División de Infantería, que encontró en su ruta todo el material que los alemanes habían abandonado en su huida, incorporando a sus fuerzas las armas y vehículos pintados apresuradamente de verde oliva e identificados con la estrella blanca.


La 5ª División Blindada de EEUU, también quería llegar a Berlín y avanzaba sin un momento de respiro. Y asimismo se veían ya desfilando a la capital alemana las divisiones 30 y 102. El 8 de abril la División 84 llegaba a Hannover. En esos momentos, Eisenhower le preguntó al comandante sobre sus planes posteriores y este le respondió que quería continuar hacia Berlín. Eisenhower le deseó suerte y le arengó a no dejarse detener por nadie. La División 84 estaba absolutamente convencida de ser la primera en llegar a la capital del Reich.

La "Fortaleza Alpina"

Sin embargo, la División 84 se detuvo a 200 kilómetros de Berlín. Aparte de los problemas logísticos, la razón más importante fue que el OSS (servicio secreto) de EEUU dejándose llevar por rumores, quien sabe si alentados por Moscú sobre una supuesta "Fortaleza Alpina" o "Reducto Nacional" al sur de las montañas bávaras, austriacas y tirolesas, que se extendían hasta el norte de Italia, donde aseguró que existía un gigantesco reducto, un "Alpenfestung", dotado de fábricas, almacenes de munición y posiciones inexpugnables, todo ello bajo tierra. La información se filtró en Suiza desde donde los agentes radiaron los detalles de una supuesta preparación de los reductos alemanes desde donde se lanzarían asaltos y emboscadas a las fuerzas aliadas. Tales reductos eran imposibles de destruir desde el aire y las galerías estaban abarrotadas de suministros para resistir por meses.


Sin embargo, no todos estaban convencidos de la existencia de la Fortaleza Alpina. El 12 de febrero de 1945, la oficina de investigación y análisis de la OSS dirigida por Bill Langer, emitió un enorme informe, tan académico y lleno de suposiciones y referencias, que para los oficiales de Estado Mayor, más acostumbrados a los informes prácticos, simplemente resultaba molesto de leer y una pérdida de tiempo. Nadie le prestó mucha atención, ocupados como estaban en llegar cuanto antes a Berlín.

No obstante, algunos oficiales de inteligencia se dejaron llevar por sus sentimientos aventureros y dieron crédito a los informes de los agentes en Suiza, reforzados por informes llegados de Italia a medida que los aliados encontraban las construcciones fortificadas excavadas en roca del Vallo Alpino italiano.

El 21 de marzo de 1945, el Estado Mayor del 12º Grupo de Ejércitos de General Bradley emitió un documento sobre "reorientación estratégica" cuyas recomendaciones daban por terminados los planes que desde Normandía habían orientado las ofensivas aliadas. La conclusión era, que Berlín dejaba de ser un objetivo primario y que era necesario cortar en dos a las fuerzas alemanas para aislar al reducto en la Baja Bavaria.

El Estado Mayor del Teniente General Patch emitió a su vez un informe más alarmante. Su jefe de inteligencia, aseveró que una fuerza SS y de tropas de montaña, que sumaba unos 300 mil hombres, se encontraban en la Fortaleza Alpina. El informe aseguraba que cuando menos seis trenes cargados de pertrechos, armas desconocidas y hombres, llegaban a la Fortaleza Alpina cada semana. Añadía que al menos 5000 nuevos jóvenes terminaban su entrenamiento cada semana para incorporarse a los Werewolf y que las fábricas subterráneas producían aviones Messerschmitts. Un libro recién editado llamado "Werewolf: Winke fur Fagdeinheiten" ("Apuntes para las unidades cazadoras"), reforzó el rumor que para gran número de oficiales de estado mayor, era una verdad que había que afrontar.

Un rumor acerca de una "Galería 16" cerca a la villa de Redl Zipf, decía que era una red de corredores, túneles y depósitos donde se guardaba el papel moneda fabricado en Berlín, papel moneda que no era precisamente el marco alemán, sino libras esterlinas por un total de 600 millones de dólares. Este rumor obligó al Banco de Inglaterra a emitir apresuradamente 9 millones de billetes con marcas de seguridad para reemplazar al viejo papel moneda.

En marzo de 1945, SHAEF, el cuartel general de Eisenhower llegó a la conclusión que los más importantes ministros de estado del Reich había sido llevados a la Fortaleza Alpina y que en corto tiempo se trasladarían Goering, Himmler y Hitler. El propio Jefe de Inteligencia de SHAEF, el británico Mayor General Kenneth Strong, quien no estaba muy convencido de la veracidad de los informes, resolvió recomendar que se orientara la ofensiva hacia la Fortaleza Alpina, por si acaso fuera cierto todo lo que se decía.

Alpenfestung

Pero un hecho que reforzó la idea de la Fortaleza Alpina fue el interrogatorio del Teniente General Kurt Dittmar quien se entregó a la 30ª División de Infantería cerca a Magdeburgo, cruzando el Elba. El alto oficial de 57 años había sido encargado de transmitir comunicados conocidos en todos lados como "La voz del alto mando alemán". Entre las estaciones monitoras de emisiones radiales aliadas, Dittmar era considerado un oficial muy acertado en sus informes. Llevado a la sala de interrogatorios, un oficial de inteligencia le pidió al alemán que le hablara sobre el "Alpenfestung". Dittmar, asombrado tartamudeó por la pregunta. El único "Alpenfestung" que había conocido provenía de un diario suizo que el había leído en enero. Admitió que había reductos de resistencia en el norte incluyendo Noruega y Dinamarca y uno en el sur en los Alpes Italianos, pero aclaró que era más producto de las circunstancias y no de un plan intencional. Presionado por los interrogadores, Dittmar dijo "el Alpenfestung... No es más que un sueño romántico. Es un mito".

Pero Dittmar dijo también que Hitler permanecía en Berlín, hecho que no era de conocimiento de ninguno de los Aliados. Los interrogadores le dijeron que estaba equivocado o mintiendo. Dittmar se ratificó en lo dicho diciendo además que Hitler sería asesinado, si es que no se suicidaba antes. Pero ya era tarde para hacer nuevos cambios en los planes o detener los rumores que circulaban entre los mandos aliados.

La supuesta línea defensiva fue marcada en los mapas tácticos y estratégicos. Incluso se decía que Hitler había asumido personalmente el mando de esas tropas selectas. Eisenhower, comandante en jefe de las tropas aliadas occidentales pensaba desde una perspectiva militar y no política. El Jefe Supremo, comete el error al considerar que Berlín es un montón de ruinas en cuyas inmediaciones no había otra cosa que los aliados rusos y por tanto consideró que era un objetivo no tan importante como la misteriosa y temible fortaleza alpina. Pero también los alemanes dificultaron el avance de Eisenhower hacia la capital del Reich, debido a la tenaz resistencia que estaban ofreciendo.

Ejército 12º de Wenck

El General Walther Wenck había vuelto a asumir el mando de su Ejército 12º. Este se hallaba integrado fundamentalmente por unidades diezmadas y cadetes aspirantes a diversos cursos y academias; carecían casi por completo de armas pesadas y sólo disponían de una docena de carros. Pero los cadetes estaban bien preparados, dirigidos por instructores con larga experiencia en el frente y, además, tenían el coraje que les imprimía la desesperación. El Ejército de Wenck contaba en total con unos 55.000 hombres, dispuestos a impedir el paso de los estadounidenses por el Elba. Efectivamente, había vuelto a reanudarse allí al avance estadounidense, aunque numerosas unidades habían cambiado de dirección para dirigirse a Munich y Salzburgo. Parte de la Segunda División Blindada de EEUU estaba ya en Magdeburgo. El puente de la autopista sobre las aguas del Elba había quedado incólume.

Los aliados cruzan el Elba

A pesar de la débil resistencia alemana ofrecida hasta entonces, ahora se había reforzado repentinamente: los estadounidenses quedaron detenidos por un fuego cerrado desde el campo alemán. En estas condiciones no podrían avanzar sobre los puentes.


La 5ª División Acorazada había logrado ya alcanzar Tangermünde y se metió en un verdadero infierno. En el centro de la ciudad, los carros eran materialmente cubiertos de metralla, lanzada desde ventanas, claraboyas y sótanos. El puente del Elba estaba en peligro de caer en manos de los aliados y la orden no se hizo esperar para volarlo. Hasta Berlín solamente quedaban 85 kilómetros. Pero a orillas del Elba no había un nuevo Remagen y la 2ª División Blindada se vio obligada a intentar cruzar el Elba sin dejar la lucha. Al atardecer del día 12 de abril los primeros vehículos anfibios se acercaban a Magdeburgo. Hacia la medianoche dos batallones de infantería se encontraban ya en la orilla oriental. Los zapadores estadounidenses comenzaron a construir un puente, envueltos en una lluvia de granadas alemanas. El 13 de abril algunas secciones de la División 83, consiguieron llegar al Elba a la altura de Barby y se encontraron con un puente que también había sido volado. La única forma de cruzar el río era utilizando los anfibios y luchando contra los defensores en la otra ribera, mientras los zapadores fabricaban un puente.

14 de abril de 1945

En la tarde del día 13, los zapadores terminaban su puente y pronto toda la División había cruzado ya a la orilla oriental. Por su parte la 2ª División Blindada instaló un cable sobre el Elba para usar un trasbordador pero no duró mucho pues el cable saltó tras una andanada alemana. Al tiempo, las secciones de la 2ª División Blindada de EEUU que ya se encontraban en la orilla oriental fueron atacadas por infantería motorizada alemana. Sin asistencia aérea, se replegaron a sus posiciones en la ribera occidental. El ataque de la Segunda División Blindada hacia Berlín había fracasado. El 14 de abril, a las 3 de la tarde, el general Eisenhower decidió detener la marcha en aquella dirección, Berlín dejaba de ser el próximo objetivo. La intendencia con destino a los 4.600.000 soldados aliados occidentales estaba sobrecargada de trabajo, y solamente había un puente ferroviario sobre el Rhin. El aprovisionamiento se llevaba a cabo casi exclusivamente mediante camiones aunque también se ocupaban de ello cientos de aviones de carga.

Encuentro de tropas de EEUU y de la URSS

Cuando llegó la orden de detenerse comenzó a cundir entre los estadounidenses un sentimiento de sorpresa y de contrariedad. Stalin, informado por Eisenhower el 28 de marzo, interpretó la maniobra como un simple engaño de los capitalistas y ordenó que se atacase Berlín antes del plazo fijado anteriormente. Incluso informó al embajador estadounidense en Moscú que el Ejército Rojo preparaba una ofensiva, pero como objetivo táctico señaló la ciudad de Dresde. El 25 de abril de 1945, a las 16,40 h, el teniente William D. Robinson se encontró en la orilla del Elba, cerca de Torgau, frente a frente, con un grupo de soldados del Ejército Rojo. El teniente acogió a cuatro soldados rusos y, poco después, aquel encuentro se presentó como la histórica confluencia de estadounidenses y soviéticos a orillas del Elba.


Sin embargo, el primer encuentro había tenido lugar tres horas y diez minutos antes en el pueblito de Leckwitz. En esa oportunidad el teniente Albert Kotzebue, de la División 69, encontró allí a un ruso que montaba un caballo pony. El soldado le confesó sin ningún resquemor que su unidad se hallaba en la orilla derecha del río.


Kotzebue cruzó el Elba con algunos de sus hombres. En esa orilla, a unos cientos de metros, diseminados, se veían cadáveres de hombres, mujeres y niños, entre carros volcados, paquetes, ropas. Un grupo de soldados soviéticos se encontraba hurgando en los cadáveres de los civiles asesinados. Estadounidenses y rusos se saludaron en silencio. No hubo en aquel momento la menor alegría, ni risas, ni abrazos, ni palmaditas en la espalda. El primer encuentro tuvo lugar en el escenario de una horrorosa matanza.


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