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Ocupación de Iraq (2)

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Ocupación de Iraq (2)

Mensaje  Compañia el Vie 20 Abr - 4:45:24


Churchill toma decisiones

Los esfuerzos británicos fueron por demás decididos y efectivos. Churchill en Londres y Sir Claude Auchinleck comandante en jefe de India Oriental estaban decididos a intervenir militarmente en Oriente Medio, a pesar de que el Comandante en Jefe de Oriente Medio, Archibald Wavell y el Embajador Británico en Iraq, Sir Kinahan Cornwallis, sugerían la ofensiva diplomática. No obstante, ambos estaban conscientes de la importancia de mantener el control en la región, pero pensando que una intervención abierta era una provocación de mucho riesgo, que podía cohesionar el nacionalismo de los países árabes.

Británicos refuerzan su poder militar

Los británicos estaban preocupados por varios eventos: Los avances del Afrikakorps, la intervención alemana en los Balcanes, el inminente ataque alemán a Creta y en ese momento el golpe de estado en Iraq. A los ojos de los británicos todos estos hechos estaban sincronizados. Lo primero que hizo Churchill fue ordenar la creación de la "Fuerza Expedicionaria de Mesopotamia" y el desplazamiento del portaviones Hermes al Golfo Pérsico, seguido del reforzamiento de las bases de Shaiba y Habbaniya con bombarderos pesados Wellington y la intervención armada en el puerto de Basora, punto vital en la comunicación entre el Golfo Pérsico y el Mediterráneo. Le ordenó al General Wavell desplazar tropas de Transjordania a la base de Habbaniya. El General Claude Auchinleck envió a Basora una brigada de infantería y un regimiento de artillería que estaban prontas para partir a Malaya. A esas fuerzas se le unieron 400 Gurkas. Para apaciguar a los británicos, el 10 de abril Rashid Ali les comunicó que el golpe de Estado era un asunto de política interna y que no iba a impedir el libre paso de tropas británicas a Palestina. Sin embargo Churchill había dado las órdenes para proceder inmediatamente, utilizando todos lo medios necesarios para asegurar el control de Iraq por la fuerza.

Hitler centra su atención en Barbarossa

La presencia del Eje en Iraq, aunque evidente al principio, fue perdiendo energía cuando Hitler centró toda su atención en Barbarossa. La ayuda militar alemana a Iraq comenzó a diluirse y en poco tiempo el alzamiento árabe comenzó a perder fuerza hasta quedar condenada al fracaso. El 11 de abril el Embajador Cornwallis informó a Londres que un desembarco para ocupar Basora sería visto por Bagdad como un acto bélico, pero el Virrey de India, Lord Linlithgow, abogó por la ocupación de Basora como medida de protección a los intereses británicos y para asegurar el vital suministro de petróleo de Irán, Bahrein y Kuwait, imprescindibles para movilizar la flota británica.

Involucramiento de los judíos iraquíes

En la ciudad de Basora vivían unos 30 mil judíos con negocios de exportaciones e importaciones, casas de cambio, negocios de venta al por menor y también eran trabajadores de puertos, aeropuertos, ferrocarriles y empleados públicos de nivel alto y medio. El 12 de abril, los líderes judíos recibieron una imprevista invitación del Regente Sharaf ibn Rajih al-Fawwaz. Como era la costumbre, los judíos se presentaban con flores en el palacio del Regente, sin embargo ese día a la comitiva de judíos les hicieron descender de la automóviles frente al lugar donde se habían formado las fuerzas británicas recién desembarcadas. Al siguiente día aparecieron en los periódicos fotografías de los judíos frente a las tropas británicas con titulares que decían: "Los judíos de Basora reciben con flores a las tropas británicas." Ese día 13, manifestaciones de jóvenes árabes protestaban contra los judíos, pero líderes musulmanes lograron detener las protestas que amenazaban con llegar a linchamientos. Después se supo, que el Regente no se encontraba en Basora y que todo fue un ardid para darles la excusa a los británicos a intervenir militarmente.

Intervención de los Gurkas

El 18 de abril, más tropas británicas desembarcaban en Basora sin oposición. Churchill ordenó el envío de dos brigadas más, que estaban destinadas a Malaya. El 7 de mayo, los Gurkas ocuparon la Plaza el-Oshar de Basora, un vecindario de mayoría judía. Los Gurkas comandados por oficiales británicos comenzaron a saquear los negocios, fueron asaltadas casas de familias y se informaron sobre intentos de violación. Los residentes locales, judíos y musulmanes, intentaron responder los ataque con armas de fuego de pequeño calibre, pero no pudieron presentar seria resistencia a los Gurkas. Investigaciones posteriores demostraron que los Gurkas, una tropa de comprobada disciplina, actuaron bajo las órdenes directas de los oficiales británicos. Las intenciones británicas eran crear el caos, para culpar al gobierno nacionalista de Bagdad, dándoles excusas para proceder militarmente para controlar los disturbios y de paso derrocar al gobierno de Rashid Ali al-Gailani.

Iraq lanza ultimátum

Ante la afluencia de tropas británicas y a la espera de la ayuda alemana, el Premier Rashid Ali al-Gailani manifestó que no permitiría más desembarcos de tropas británicas en Basora a menos que, las que ya se encontraban en el puerto fueran enviadas a su destino y que las tropas británicas procedieran a movilizarse rápidamente a Rutba, pero que no se permitiría que en Basora permaneciera un número de tropas británicas mayor a un regimiento. Advirtió, que el estacionamiento de tropas en Basora contravenía el acuerdo firmado con los británicos y a la enmienda, hecha en Bagdad el 16 de julio de 1940, de que los británicos no estacionarían tropas en Iraq, ni aún con el pretexto de proteger líneas de comunicación, deber que le correspondía al ejército iraquí. El embajador Cornwallis respondió que no reconocía tal enmienda y haciendo caso omiso los británicos desembarcaron más tropas, acto que no pudo ser impedido por las ineficaces tropas iraquíes.

Bloqueo iraquí

Los iraquíes pusieron sus tropas alrededor de la base aérea de Habbaniya a 50 millas al oeste de Bagdad que se comunica por carretera con la capital, cruzando el Eufrates. Ventajosamente los iraquíes ocuparon las alturas alrededor de Habbaniya con infantería, artillería y algunas unidades blindadas. Los británicos contaban con 2200 soldados en el campo aéreo de Habbaniya, más empleados civiles, al mando del Vice Mariscal del Aire Smart. Como refuerzo recibieron algunos aviones Gladiator de Egipto que se sumaron a 82 aviones de entrenamiento, con los que formó cuatro escuadrones.

Los británicos inician la ofensiva

El 30 de abril, un oficial iraquí presentó la demanda para que cesaran los vuelos y que todos los efectivos permanecieran dentro del perímetro de la base. Para Smart estaba claro que su supremacía aérea se haría efectiva solamente durante las horas de luz, pero fuera de la base estaban totalmente cercados. Decidió tomar la iniciativa y el 2 de mayo, una reducida flotilla de aviones compuesta por aviones de Habbaniya y Shaiba atacó a las fuerzas iraquíes, que respondieron con poca efectividad al ataque. Durante tres días la superioridad aérea de la RAF era evidente ante la ineficacia de la aviación iraquí. Los ataques británicos se extendieron hasta Mosul. La noche del día 5, unidades británicas hicieron ataques nocturnos a las fuerzas iraquíes en las alturas de Habbaniya, las que al amanecer habían abandonado sus posiciones. El bloqueo había fracasado.

Hitler toma medidas tardías

Ante la gravedad de la situación árabe, Hitler emitió la Directiva Nº 30 que resumidamente decía lo siguiente:
"El Movimiento de Liberación Árabe en el Oriente Medio es nuestro aliado natural contra Gran Bretaña. En este sentido el alzamiento en Iraq es de especial importancia para nosotros. Refuerza, más allá de los límites de Iraq, el número de fuerzas hostiles a Inglaterra en el Oriente Medio, entorpece las comunicaciones británicas y ata considerables números de tropas inglesas y espacio de transporte marítimo a expensas de otros teatros de guerra. Por tanto he decidido adelantar acciones en el Oriente Medio otorgándole asistencia a Iraq.

Último llamado iraquí a Berlín

La Directiva era tardía, pues un día después de su emisión muchos de los involucrados en el golpe iraquí, incluyendo al Gran Mufti ya estaban convencidos del fracaso, ante el número de fuerzas británicas y cantidad de asistencia material. A pesar de la promesa del liderazgo pan-árabe de realizar un gran alzamiento contra los británicos, el fracasó iraquí los hizo flaquear. El Gran Mufti hizo un último llamamiento a Berlín, advirtiendo que de no llegar una ayuda efectiva el alzamiento sucumbiría a las intrigas y al oro británico (SIC). Los ingleses hicieron correr rumores del desembarco de números enormes de tropas británicas y eso hizo que el Gran Mufti el-Husseini y Rashid Alí huyeran a Irán. Pese a ello, los líderes militares se comprometieron a continuar la lucha siempre y cuando los alemanes entregaran la ayuda inmediatamente. Ribbentrop hizo los trámites necesarios para que más aviones volaran a Iraq, pero todos se quedaron a medio camino por falta de suministros de combustible.

"Kingcol"

El ataque principal británico a Bagdad se puso al mando del Mayor General J.G.W. Clark con tres regimientos de caballería y un batallón de infantería mecanizada, pero como demoraría en llegar a su destino, le ordenaron al Brigadier J.J. Kingstone al mando del "Kingcol", una fuerza de avanzada con 2000 hombres, artillería y unidades blindadas procedente de Palestina. Como unidad de reconocimiento fue usado el Regimiento mecanizado de la Legión Árabe al mando del Teniente General Sir John B. Glubb.

Los británicos rompen el bloqueo

Tras cinco días de marcha cruzando el desierto, la fuerza "Kingcol" llegó a Habbaniya el 17 de mayo. Las fuerzas iraquíes no pudieron contener a los británicos y se replegaron a Bagdad, pero manteniendo el control de los puentes sobre el Tigris y Eufrates. El 19 de mayo la RAF atacó el puente sobre el Eufrates en Fallujah derrotando la débil resistencia iraquí. Tres días después liberaron todos los puentes abriendo la comunicación con Bagdad.

Para el ataque principal a la capital iraquí, Clark dividió sus fuerzas: el grueso de la infantería mecanizada y la artillería de campaña avanzó por la carretera principal a Bagdad al mando de Kingston. Por el norte atacó una fuerza menor compuesta por la caballería y la Legión Árabe. Las cinco brigadas iraquíes compuestas por conscriptos, no pudieron resistir el ataque británico, que reforzados por la RAF era dueña de los cielos. Los Wellington y los cazas basados en Habbaniya, más los aviones del Hermes, destrozaron las defensas iraquíes. Poco después llegaba la 10ª División India procedente de Basora.

El "Cuadro Dorado" escapa a Irán

Ante la imposibilidad de continuar la resistencia a la ocupación británica, los generales del "Cuadro Dorado" volaron a Irán donde se reunieron con el Mufti y Rashid Ali para de ahí dirigirse a Alemania. En el norte de Iraq, un número reducido de unidades de la Luftwaffe y de la Fuerza Aérea Italiana no pudieron detener a la aviación británica. Con la retaguardia asegurada, el Brigadier Kingston se dirigió a Bagdad llegando a los arrabales de la ciudad el día 30 de mayo. Según algunos testimonios, los británicos demoraron 48 horas la llegada a la ciudad, para dar tiempo a que estallara la revuelta contra los judíos.

Regreso del Regente depuesto

El sábado, 31 de mayo el Regente Emir Abdul Ilahi bin Ali se preparó a regresar a Bagdad sin escolta británica, dando la impresión de que el contragolpe de Estado había ocurrido sin ayuda de las fuerzas británicas. Se hicieron circular rumores que culpaban a los judíos de haber ayudado a las fuerzas del Brigadier Kingstone, mientras el Brigadier Kingstone despedía al Regente Sharaf ibn Rajih al-Fawwaz.

El "Farhud"

Al día siguiente 01 de junio, estalló el "Farhud", el Pogrom de Iraq, que comenzó como una gresca callejera entre jóvenes iraquíes que acusaron a los judíos de haber aprovechado el Shabat para celebrar la llegada de los ingleses y el regreso del Regente pro británico. Ese día un grupo de iraquíes detuvo un bus, hizo bajar a los judíos, asesinaron a uno de los pasajeros y otro quedó fatalmente herido, muriendo después. A la mañana siguiente unas 30 personas en uniformes del ejército y de la policía abrieron fuego en la calle el-Amin donde habían muchas joyería, sastrerías y tiendas de abarrotes de propiedad de judíos. A las 11 de la mañana grupos de iraquíes provistos de armas blancas y de fuego, atacaron casas de familias judías en la zona. Los disturbios continuaron hasta el día siguiente. Intervinieron los británicos, primero la RAF bombardeó la ciudad y luego atacó la infantería abriendo fuego contra la turbamulta de árabes y judíos, estableciendo el toque de queda y matando en el acto a los violadores de la orden. Durante el "Farhud" muchos musulmanes defendieron a judíos, mientras ellos usaron armas para defenderse por sí mismos. Hubo 124 muertos y 400 heridos, más otros cientos de contusos según una agencia de noticias judía. Otras fuentes dieron como saldo más de 500 muertos, entre 650 y 1200 heridos, de 500 a 1300 negocios saqueados y más de 1000 casas de familia asaltadas. Además muchas calles y casas sufrieron daños graves por los ataques de los aviones británicos.

Yosef Meir, activista judío en el movimiento judío subterráneo, conocido como "Yehoshafat", quien después trabajó en el Ministerio de Defensa Israelí, asegura que los causantes de los disturbios entre árabes y judíos en Basora y Bagdad entre el 18 de abril y el 2 de junio de 1941 fueron los británicos, con el propósito de crear las condiciones que sirvieran de pretexto para la ocupación de Iraq, reponiendo al Regente pro británico.

Orden de retirada alemana.

Ante la inminente firma de un armisticio anglo-iraquí en Bagdad y la falsa noticia difundida, de que el aeropuerto de Mosul había sido capturado por los británicos, el Cónsul Grobba se retiró a Siria el 31 de mayo de 1941. En Berlín, el General Keitel despachó órdenes para que las fuerzas alemanas en Siria se prepararan a regresar y que todas las insignias iraquíes fueran reemplazadas por alemanas en los aviones que estaban a la espera de ser entregados. El retiro de Siria e Iraq de la ayuda alemana estaba en marcha. En Berlín muchos lamentaron ese error irreparable, pero 10 días después, a partir del 22 de junio de 1941, todos estarían demasiado ocupados para pensar en ello, al comenzar la Operación Barbarossa.


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