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Incursión en Makin (17-8-1942)

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Incursión en Makin (17-8-1942)

Mensaje  Compañia el Jue 26 Abr - 4:54:27


A principios de agosto de 1942, el USS Nautilus (SS-168), bajo al mando del Teniente Comandante J. R. Pierce y el USS Argonaut (SS-166), bajo las órdenes del Teniente Comandante W. H. Brockman, dos de los mayores submarinos estadounidenses (con más de 370 pies de eslora y desplazando 20,700 toneladas en la superficie), operaron juntos en una de las misiones especiales más inusitadas de la guerra. Al mando del Comandante de Grupo J. M. Haines, se aprestaron en Pearl Harbor para realizar una operación de comandos.


Un grupo comando de 2 compañías de Infantería de Marina con 121 hombres, al mando del Teniente Coronel Evan F. Carlson (con experiencia en China donde fue observador militar en la guerra chino-japonesa en 1937) fue designado para realizar la incursión de comandos en las Islas Gilbert. Eso ocurría en el tiempo de la invasión de Guadalcanal, y esa iIncursión en Makin representaba una diversión para atraer a las fuerzas japonesas, alejándolas del principal objetivo estadounidense que era Guadalcanal.

Al lado del Coronel Carlson se encontraba el Mayor James Roosevelt, hijo del Presidente Roosevelt. El comandante en Jefe de la Flota del Pacífico, Almirante Chester Nimitz, ordenó al grupo realizar la incursión en la Isla Makin (hoy Butaritari, República de Kiribati) del atolón de Makin, en el archipiélago de las Gilbert, para entorpecer a las fuerzas japonesas que estaban desplegando todas sus tropas en Guadalcanal, lugar a donde se dirigiría el esfuerzo del ataque estadounidense. Era imperioso que la misión se realizara velozmente, golpeando duramente al enemigo y tratando de obtener el máximo de información de inteligencia. Uno de los principales objetivos era la estación de comunicaciones.


Los submarinos fueron acondicionados para el transporte de tropas retirando los torpedos, excepto los que serían llevados en los tubos, listos para disparar. Fueron instaladas literas adicionales a todo lo largo y ancho del casco. Las condiciones de habitabilidad eran restringidas al máximo y las comodidades totalmente inexistentes. El aspecto más crítico era el de los baños y el suministro de aire, puesto que aún con una tripulación reducida al mínimo posible, el número de hombres a bordo de cada nave, sobrepasaba las facilidades de supervivencia. Ninguno de los hombres había estado antes en un submarino y por tanto les efectos fueron negativos para muchos de ellos.

Las naves zarparon el 8 de agosto de 1942 poniendo rumbo a las islas Gilbert. Desde el primer momento, la principal preocupación de los oficiales era mantener a los hombres en buen estado físico y para ello, sólo pudieron poner en práctica un plan de ejercicios en cubierta, en pequeños grupos, que podrían permanecer al aire libre haciendo gimnasia por un lapso de apenas diez minutos por grupo.

Las dos naves, llegaron a la isla Makin el día 16 de agosto en la mañana, esperando hasta pasada la medianoche cuando los comandos recibieron la orden de embarcar en botes de goma con motores fuera de borda para dirigirse a la playa. A media travesía, la mar gruesa y la lluvia volcó algunas de las frágiles embarcaciones e inundaron los motores Algunos botes pudieron remolcar a otros, pero muchos se quedaron a la deriva, obligando a los hombres a remar en pleno oleaje. El plan inicial era desembarcar los dos grupos en playas separadas, pero Carlson decidió a último momento que todos fueran juntos. Pero el Teniente Oscar F. Peatross no alcanzó a recibir la orden y desembarcó en la retaguardia del enemigo. El resto de las fuerzas logró llegar agrupados a la playa cuando un disparo accidental de un marino arruinó la sorpresa.


A las 05:13, informaron por radio a los submarinos que todo el contingente estaba en la playa. El primer teniente Merwyn C. Plumley, siguiéndole los pasos fue el capitán Ralph H. Coyt con la compañía B de reserva.

De pronto chocaron con tropas japonesas que llegaban a pie, en bicicleta y en camiones. El sargento Clyde Thomason murió apenas se iniciaron las acciones al exponerse tratando de dirigir el fuego de sus hombres. Por esa acción, fue el primer soldado estadounidense que condecorado durante la guerra, con la Medalla de Honor póstuma. A petición de los infantes, el Nautilus abrió fuego en dirección general del combate, pero a falta de localizadores para señalarle los blancos, el efecto fue mínimo. Carlson ordenó a una compañía al mando del teniente Plumey dirigirse tierra adentro y llegaron a la laguna capturando la casa del gobernador de la isla y destruyendo una estación de radio y unos 900 barriles de gasolina de aviación. A las 6:30 de la mañana ambas fuerzas estaban en combate e inmovilizadas.

Dos ataques banzai a las 11:30, fueron rechazados, y sin saberlo los comandos habían partido en dos a las fuerzas japonesas y prácticamente quedaron liquidadas. Sin embargo, los comandos no lograban avanzar debido a los francotiradores y los nidos de ametralladoras muy bien ubicadas. Dos aviones japoneses obligaron a ambos submarinos a sumergirse varias veces durante todo el día y sobrevolaron la isla impidiendo el movimiento de los comandos, sin que intentaran derribarlos totalmente agazapados. Dos horas después doce aviones japoneses llegaron a la isla y dos de ellos, grandes hidroaviones de transporte Kawanishi H8K (Emily) y Kawanishi H6K5 (Mavis), intentaron amerizar en la laguna llevando refuerzos. Advirtiendo que llevarían refuerzos fueron abatidos con ametralladoras y rifles antitanque. Los demás aviones bombardearon y ametrallaron la isla durante una hora y luego repitieron el ataque.


Los nativos de la isla asistieron a los comandos transportando municiones y suministraron informes de inteligencia. Luego informaron que habían llegado más refuerzos en hidroaviones y dos embarcaciones menores que entraron a la laguna. Los dos submarinos se aproximaron a la laguna y con fuego indirecto lograron hundirlos milagrosamente.

Al caer la tarde, a las 17:00, Carlson convocó a sus oficiales y Roosevelt recomendó la retirada, siendo la sugerencia aceptada por Carlson quien ordenó evacuar hacia la playa para regresar a los submarinos. Los botes estaban volcados y el equipo había desaparecido. Llevando primero a los heridos, Carlson ordenó al primer grupo abordar los botes que quedaban y luchando contra las embravecidas olas lograron alejarse al encuentro de los submarinos a punta de remos. Carlson y el resto se quedaron aislados en la playa, casi sin armas. Una patrulla japonesa apareció e hirió al centinela y mató a tres hombres.

Al caer la tarde, a las 17:00, Carlson convocó a sus oficiales y Roosevelt recomendó la retirada, siendo la sugerencia aceptada por Carlson quien ordenó evacuar para regresar a los submarinos. Esta parte de la operación se realizó sin mayores dificultades por un tiempo. La fuerza se aprestó y un grupo de veinte hombres cubrieron al resto mientras alistaban los botes. Pero Carlson olvidó a la fuerza de cobertura y pensó que su bote llevaba al último de los hombres cuando se metió al agua a las 19:30. Las dificultades comenzaron cuando trataron de arrancar los motores. Pese a todos los esfuerzos, no hubo forma que echaran a andar, Con la marejada y el fuerte oleaje, los botes se volcaron y perdieron todo el equipo. Luego de muchos intentos algunos botes finalmente arrancaron y se dirigieron a los submarinos, pero Carlson y un numeroso grupo terminaron siendo arrastrados a la orilla. Sólo los hombres que hacían la cobertura tenían armas y unos cuantos de los otros. En medio de la noche una patrulla japonesa se aproximó y mató a uno de los centinelas, quien tuvo tiempo de disparar también.


Carlson trató de agrupar a los hombres, mojados, sin armas y hambrientos, llamando a nueva reunión de oficiales. Sin mucho preámbulo anunció que había decidido rendirse diciendo que era por el bien de los heridos que se estaban agravando por el esfuerzo y por la seguridad del hijo del Presidente. A las 03:30, Carlson envió a su oficial de operaciones acompañado de un efectivo para entrar en contacto con el enemigo con bandera blanca y entregar una solicitud de rendición. El oficial y su acompañante sólo encontraron a un soldado japonés a quien le dieron la nota. Carlson les comunicó a los hombres que les daba plena libertad para elegir entre intentar llegar a los submarinos o rendirse. Durante lo que restaba de la noche, unos cuantos botes lograron apartarse de la playa, uno de ellos llevando al Mayor Roosevelt. Mientras tanto, algunos exploradores lograron matar algunos japoneses, aparentemente también al que tenía la nota de rendición.

Al amanecer, la situación parecía estar mejor. Los hombres que fueron a entregar la rendición le dijeron a Carlson que aparentemente ya no habían japoneses en la isla, o al menos formando parte de una fuerza organizada. Por su parte Carlson contaba con 70 hombres que fueron armándose con las armas que encontraron regadas por toda la isla. Carlson organizó patrullas para buscar alimentos y japoneses matando a dos japoneses más y confirmando que en la isla no había resistencia organizada, sino algunos japoneses que merodeaban.


La patrulla de Carlson demolió algunas barracas e instalaciones. Contó 83 japoneses muertos y 14 de sus propios hombres muertos en acción. Durante el día aparecieron más aviones japoneses, pero no causaron mayores daños. Luego Carlson pudo comunicarse con los submarinos y acordaron hacer un encuentro en la entrada de la laguna. Cuatro botes que quedaban fueron transportados a través de la isla y la las 23:00 todos los hombres estaban a bordo del Nautilus y del Argonaut. Debido al desorden las dos compañías se mezclaron repartiéndose en ambas naves. Sólo al llegar a Pearl Harbor, recién pudieron contar las bajas. En total hubo 18 muertos y 12 desaparecidos además de todos los heridos, incluyendo algunos de gravedad.

Luego de la guerra, recién se supo que 9 de los 12 desaparecidos fueron dejados en la isla en la confusión o a los largo de los combates. Esos hombres se reunieron y con la ayuda de los nativos lograron sobrevivir pero eventualmente se rindieron a los japoneses. Varias semanas después fueron degollados en Kwajalein.

En Estados Unidos y Londres, el Raid de Makin fue publicitado como una gran victoria por el Departamento de Defensa de EEUU, pero la verdad de esa "gran victoria" sólo se conoció mucho después. Se hizo creer que el raid fue un completo éxito distrayendo un gran número de fuerzas japonesas que hubieran sido desplegadas en Guadalcanal y que se obtuvo muchos y valiosos informes de inteligencia, pero en realidad desde el punto de vista estratégico fue un fracaso, los japoneses no fueron engañados porque inmediatamente se percataron del tamaño de la operación y de las verdaderas intenciones por tanto no alteraron los planes que se llevaban a cabo en las Salomón. Por el contrario, los japoneses sacaron buenas conclusiones y reforzaron otras islas como el Atolón de Tarawa donde los estadounidenses sufrieron enormes pérdidas en vidas.

El saldo positivo para EEUU fue que constataron que no estaban bien equipados para realizar un ataque anfibio, que el equipo y las tácticas empleadas no fueron adecuadas y en consecuencia, nunca más intentaron un ataque similar, tras las líneas enemigas, utilizando submarinos como transporte y fuerza de apoyo.

Carlson fue condecorado con la Cruz Naval y fue considerado un héroe entre el público popularizando al Gung Ho, o "Trabajo en Grupo", aprendido en China, pero quienes estuvieron en Makin bajo sus órdenes, no tenían la misma opinión. Nadie criticó el indudable valor bajo el fuego enemigo de Carlson, pero sus oficiales discreparon sobre las decisiones tomadas en combate. El propio Carlson se justificó diciendo que la noche del 17, sufrió una "baja espiritual" que le impidió tomar medidas acertadas, pero que al día siguiente tuvo hasta la intención de quedarse en la isla para organizar la resistencia de los nativos, mientras otros organizaban la retirada de sus fuerzas. Pero las tribulaciones de Carlson y sus dos compañías no terminaron ahí, pronto tendrían ocasión de realizar otra desacertada misión de 30 días en Guadalcanal.


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