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Evacuación de Córcega y Cerdeña (4-9-1943)

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Evacuación de Córcega y Cerdeña (4-9-1943)

Mensaje  Compañia el Jue 3 Mayo - 1:40:16


Después de la caída de Sicilia, las relaciones entre Italia y Alemania se fueron deteriorando rápidamente. La mayoría de los mandos alemanes cambiaron de actitud ante los italianos, a quienes los consideraban desde ya unos traidores. Los alemanes sabían que el nuevo gobierno del Mariscal Badoglio estaba en conversaciones secretas con los Aliados para negociar una capitulación y además era evidente también que muchos militares italianos manifestaban ya su antipatía contra los alemanes. Pero en ambas fuerza había también, muchos oficiales que mantenían una estrecha amistad entre sí y hasta coincidían en los puntos de vista sobre la situación política y militar.



General Frido von Senger und Etterlin

Era obvio además, que como siguiente paso, los Aliados intentarían tomar las islas de Córcega y Cerdeña, como preludio al asalto de la península italiana. Nuevamente, al igual que en Sicilia, el OKW encomendó al General Frido von Senger und Etterlin la misión de evacuar la Isla de Cerdeña y defender Córcega, en calidad de "Wehrmachtsbefehlshaber" (Comandante en Jefe del Ejército) en las islas. El Alto Mando alemán había ordenado desarmar a los italianos, pero las fuerzas alemanas contaban con menos efectivos que las italianas, lo cual creaba una difícil y delicada situación. A eso se sumaba la cantidad de guerrilleros franceses en especial en Córcega, que por un lado era suficiente causa para que los italianos prefirieran ser desarmados y evacuados a Italia, antes que caer en manos de ellos. Además, los alemanes sabían que en cualquier momento estarían luchando contra ingleses, estadounidenses, franceses e italianos.

Nuevamente el General von Senger tenía ante sí la responsabilidad de luchar por una causa perdida. Senger sabía que es imposible defender unas islas, contando sólo con el ejercito para enfrentar a las fuerzas enemigas combinadas de aire, mar y tierra. Aparte de las reducidas fuerzas terrestres, los alemanes sólo contaban con la artillería antiaérea, que en Sicilia permitió la evacuación casi completa de las fuerzas, y de apenas lanchones y lanchas torpederas, aparte de unos cuantos mercantes de poco calado. Los alemanes no pudieron contar con el empleo táctico de la Luftwaffe, que sólo actuaba esporádicamente y en número poco significativo, al igual que algunos submarinos.

Mayor General Giovanni Magli

En su Cuartel General en la ciudad de Corte, en la Isla de Córcega, el Jefe de las Fuerzas Italianas, Mayor General Giovanni Magli estaba del lado de los alemanes pues fue colaborador muy cercano del General Cavallero, pero no ocurría lo mismo con todos sus oficiales. Kesselring confiaba en la lealtad de Magli pero era evidente que en cualquier momento el comandante italiano recibiría la orden de su gobierno de cesar todas las operaciones militares. Previendo los acontecimientos, Magli se opuso a que las fuerzas alemanas se intercalaran en la línea costera con las fuerzas alemanas. Los italianos encargados de la defensa costera, pertenecían al 7mo Cuerpo de Ejército compuesto por 4 divisiones, mientras que las fuerzas alemanas en Córcega contaban solamente con la Sturmbrigade Reichsführer-SS, acantonada en los alrededores de Sartena, compuesta por dos batallones de infantería, una unidad completa de artillería antiaérea y un batallón contracarros. Esta brigada se encontraba preparada para poder evacuar cerca de Bonifacio. El batallón contracarros se hallaba estacionado cerca a Porto Vecchio. La 90 Panzer-Grenadier Division (90 División de Granaderos Panzer) evacuando de Cerdeña, tomó posiciones en una línea entre el punto sur de la isla y el importante Puerto de Bastia donde estaban concentradas las oficinas administrativas y de abastecimientos de los alemanes que contaban en ese punto, con tres baterías antiaéreas. Toda la mitad de un batallón de la división Panzer tuvo que ser empleado sólo para vigilar los almacenes. Como amenaza latente para los alemanes, una de las cuatro divisiones italianas estaba también apostada en Bastia y sus alrededores.



Armisticio Italia-Aliados

El día 8 de setiembre, el Mariscal Badoglio concertó el armisticio con los Aliados. Las fuerzas italianas fueron neutralizadas y entraron en acción los guerrilleros franceses. El General Magli alegaba que no había recibido órdenes y por tanto mantenía su apoyo a la dirección combativa de los alemanes y facilitaría el traslado de los alemanes desde Cerdeña, además de renovar su compromiso de proteger las costas, combatir a los guerrilleros franceses y seguir poniendo a disposición de los alemanes su servicio de comunicaciones.

Operación Alarich

Como estaban las cosas, no era sensato que los alemanes procedieran con el desarme de las fuerzas italianas y lo único que pudieron hacer fue, que al recibir la palabra clave "Eje", la brigada SS se moviera en dirección a la cabeza de puente de Bonifacio para proteger la evacuación de Córcega y apoyar a las llegadas de Cerdeña. Ese mismo día, la guarnición naval alemana de Bastia recibió orden del Alto Mando de la Kriegsmarine, de capturar el puerto, la ciudad y los barcos italianos que ahí se encontraban, como parte de la Operación Alarich. El ejército no fue informado de esa operación y no se encontró preparado para intervenir, por lo que hubo fuertes bajas entre los marinos alemanes y los italianos. Al día siguiente en una reunión en el Cuartel General Italiano, mediante excusas y poco convincentes argumentos, se apaciguaron las cosas.


El día 12 de setiembre, la 90 División Granaderos Panzer casi completó su traslado y en Italia, esa misma noche, los alemanes iniciaban el desarme de los italianos. El General Magli comprendió que no podía seguir colaborando con von Senger, aunque se mantuviera neutral. Sin embargo, aceptó intercalar unidades alemanas en la línea italiana de defensa costera y convino en que las fuerzas italianas se concentraran en el interior de la isla, sin efectuar actos hostiles contra los alemanes. Pero, se negaba a evacuar Bastia con el pretexto de que tenía que mantener sus comunicaciones con tierra firme y era ahí donde estaban instalados los equipos de radio y teléfonos.

Asalto alemán de Bastia

En previsión a un posible intento de ser capturado por los italianos, el General von Senger decidió mover su Cuartel General de Corte a Ghisonaccia y se preparó para tomar por asalto el puerto de Bastia. Pese a los esfuerzos, las últimas unidades de la 90 División de Granaderos Panzer no pudieron completar su movilización ese día, debido a la situación incierta en la Isla de Maddalena. Poco después, el comandante italiano aceptó permitir se continuara con el traslado de las fuerzas alemanas de Cerdeña, quizás porque Córcega no era en realidad tierra italiana. En Bastia von Senger negoció la salida del puerto de las fuerzas alemanas que cumplían funciones administrativas, pero con el objeto de que no obstaculizaran el asalto de la Brigada SS que llegaba del sur.



Kesselring no convence a Magli

El Mariscal Kesselring le envió al General Magli un comunicado exhortándolo a seguir luchando por la causa que durante tantos años los había mantenido juntos, pero Magli no aceptó, aunque tampoco fijó una posición clara. Una vez recibida la respuesta, von Senger ordenó el desarme de las fuerzas italianas acantonadas cerca a sus fuerzas, las que no opusieron resistencia y comenzó el asalto a Bastia.

Primer combate entre alemanes e italianos

El 13 de setiembre, la artillería antiaérea alemana e italiana en la costa, intercambiaban fuego y un puente saltó por los aires detrás de las primeras avanzadas de la brigada Reichsführer-SS. Sin embargo, las fuerzas motorizadas lograron pasar por un puente de ferrocarril. A las 8 de la noche del día 13 los alemanes entraron en Bastia. Una parte de las fuerzas italianas depusieron las armas y aceptaron moverse al interior de la isla, otra parte se dirigió a las montañas del suroeste.



Orden de evacuación

Ese mismo día llega la orden de que sean evacuadas las fuerzas alemanas a la península italiana. Los 30 mil hombres podían ser transportados por aire a razón de 3000 diarios, debido a que el mar estaba controlado por los aliados y no habría habido forma de proteger la evacuación marítima del personal, excepto del material, que para trasladarlo no había otra alternativa.

Orden de fusilar a oficiales italianos

El 14 de setiembre, en la isla reciben la orden directa de Hitler de fusilar a todos los oficiales italianos y reportar esa misma noche los nombres de los fusilados, basándose en las disposiciones generales del Alto Mando del día 10 de setiembre, que ordenaba que todos los oficiales italianos que alzaran armas contra los alemanes, debían ser considerados guerrilleros. Kesselring apoyó la idea que no se cumpliera esa orden y que se trasladaran a los 200 oficiales capturados a Italia.

Franceses invaden Córcega

La evacuación aérea se realizó desde las bases de Ghisonaccia y Borgo-Bastia. El 20 de setiembre aumentó la actividad Aliada tanto por aire como por mar y el 27 desembarcaron fuerzas francesas del General Giraud en Ajaccio. Giraud había presioando a Eisenhower para ocupar Córcega pero todo el esfuerzo Aliado estaba en esos momentos en Salerno. Los franceses usaron rntonces el submarino Casablanca, los destructores Terrible y Fantastique, los cruceros Montcalm y Jeanne d'Arc para transportar 6500 soldados. En su mayoría, se trataba de tropas coloniales de senegaleses y marroquíes con 23 batallones de tanques estadounidenses que fueron obteniendo apoyo, de material y bestias de carga para la guerra en la montaña, de las fuerzas italianas.

Alemanes se hacen fuertes en Bastia

Los alemanes dinamitaron todas las vías de acceso a Bastia, por lo que los franceses no pudieron acercarse al punto desde donde se evacuaban las fuerzas alemanas. El día 21 los Aliados atacaron Bastia con 21 aviones Liberator hundiendo los mercantes Tiberiade, Nikolaus y otros de menor tonelaje. En la noche, 12 aviones Wellington repitieron el ataque sin mayores consecuencias. El 29 de setiembre 36 Liberator atacaron Borgo, pero las baterías antiaéreas 88, abatieron varios aparatos dispersando el ataque.

Últimos defensores de Bastia

En un sólo día fueron derribados 11 aviones de transporte Junkers y un submarino torpedeó al transporte Champagne dentro del puerto de Bastia, pero fue reparado y zarpó rumbo a Italia al día siguiente, más no por mucho tiempo, horas más tarde fue hundido. El 2 de octubre fueron evacuados los últimos contingentes por vía aérea y von Senger informó a Kesselring que no podrían mantener las posiciones sino hasta la noche del 3 al 4 de octubre. Todavía habían cientos de camiones cargados con material que no podían ser evacuados y sólo era posible embarcar varia baterías antiaéreas 88, quedando apenas unas pocas unidades de infantería defendiendo el acceso al puerto.



Cerco de fuego bloquea Bastia

Los cientos de camiones fueron puestos en semicírculo alrededor del puerto e incendiados, mientras las últimas unidades eran embarcadas en los lanchones y las torpederas. A las 8 de la noche del día 3 de octubre las últimas baterías de 88 disparaban contra los cerros, mientras el fuego del cerco de camiones llegaba amenazando al puerto. Miles de municiones estallaban en los camiones periféricos mientras que los del interior ardían creando un anillo de fuego que sólo podría ser apagado desde el mar. Las últimas baterías fueron embarcadas en los lanchones y continuaron disparando desde el mar protegiendo la evacuación de los rezagados. A las 11 de la noche zarpó la última embarcación. El día 4 de octubre, las fuerzas francesas ocuparon Bastia.


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