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Sitio de Gijón: La defensa de Simancas [19 Julio al 21 Agosto 1936]

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Sitio de Gijón: La defensa de Simancas [19 Julio al 21 Agosto 1936]

Mensaje  Compañia el Dom 24 Jun - 3:20:47


El 19 de julio de 1936, fraguándose la Guerra Civil Española, la guarnición en Gijón de las fuerzas sublevadas quiso proclamar el estado de guerra en la ciudad. El sitio comenzó el 20 de julio y terminó el 21 de agosto con una victoria republicana.


La Guerra Civil Española acaba de estallar y en toda España multitud de militares, guardias civiles y ciudadanos con ideas políticas contrarias a la República se alzan contra el gobierno vigente. Asturias en 1936 era una zona clave en la industria española y con fuerte presencia sindical debido al elevado número de obreros que poblaban tanto las cuencas mineras como Gijón y Oviedo. En esta última la sublevación fue un éxito, unos 4.000 hombres se revelaron y consiguieron trazar una eficiente línea defensiva que aseguraba el alzamiento en la capital asturiana. En cambio en Gijón la situación era totalmente contraria, apenas 600 hombres se sumaron al alzamiento. El 19 de Julio una compañía puso rumbo hacia las calles de la ciudad intentando aprovechar al igual que en Oviedo el factor sorpresa pero sin caer en la cuenta de que oficiales leales a la República habían alertado del golpe a las milicias republicanas y a los sindicatos, especialmente a la CNT la cual contaba con mucha fuerza en Asturias. Los sublevados fueron incapaces de hacerse con el control de la ciudad ante la gran inferioridad numérica teniendo que refugiarse en los cuarteles de Gijón, el de Zapadores situado en la zona de El Coto y el de Simancas. Las milicias republicanas inmediatamente pusieron sitio a ambos cuarteles.


Cuartel de Simancas

En el bando sublevado 180 hombres se refugiaron en el cuartel de Zapadores mientras que el resto lo hizo en el de Simancas. Este último estaba diseñado como colegio por lo que sus condiciones para la defensa a pesar de su forma de fortaleza no eran las idóneas. Por el bando republicano no todo era color de rosa, si bien numéricamente eran muy superiores, su armamento era precario e insuficiente siendo el arma mas utilizada los cartuchos de dinamita. Las fuerzas republicanas centraron sus esfuerzos en acabar con los rebeldes de Gijón para luego centrarse en liberar Oviedo. Esto hace que unos 10.000 milicianos se sitúen entorno a los dos cuarteles gijoneses. En el bando sublevado preocupa mucho la falta de alimento y agua no obstante en un principio la principal preocupación eran la multitud de soldados republicanos. Los primeros ataques suceden los días 22, 23 y 24 de Julio, ataques frontales de tropas republicanas contra la fortaleza que repelen los sublevados sin mucha dificultad valiéndose de su superioridad táctica, aun así estos sufren alguna baja irremplazable por su aislamiento, algo que no ocurre con las bajas republicanas.


Pasaban los días y ambos cuarteles cada vez estaban mas deteriorados por los continuos ataques con dinamita, a los 15 días los alimentos si empiezan a escasear alarmantemente y los sitiados se ven obligados a hacer expediciones de noche para abastecerse, se recogen víveres, tabaco, agua y medicinas. Si bien alguna de estas expediciones tuvo éxito, lo que reportaban no era ni mucho menos suficiente. Aun así los sublevados no se rendían y esperaban ser liberados por una columna que presuntamente acudiría desde Galicia la cual nunca llegaría. La orden de Antonio Pinilla a cargo de las tropas sitiadas era clara, "resistir hasta morir". En un principio los ataques se focalizaron sobre el Cuartel de Simancas que era el mejor defendido, con ametralladoras y un buen número de morteros.


En los siguientes días entran en escena dos elementos muy importantes en la contienda, la aviación republicana que hostigaría sin descanso los cuarteles, y el crucero Almirante Cervera que trataría de aliviar la situación de los sitiados bombardeando desde el mar, si bien esta ayuda no era ni mucho menos suficiente. Para evitar un posible desembarco los milicianos republicanos colocaron ametralladoras y morteros en la Playa de San Lorenzo y reforzaron el Cerro de Santa Catalina donde estaba apostada la artillería que bombardeaba los cuarteles. A finales de Julio también hace aparición la aviación nacional que deja caer paquetes con provisiones a los acuartelados.


El 2 de Agosto el objetivo principal cambió y los republicanos comenzaron a intensificar el fuego hacia Zapadores. El día 2 comenzaron los ataques masivos hacia Zapadores, cartuchos de dinamita y cañonazos fueron constantes durante los días siguientes. Los sitiados en Zapadores apenas duermen y comen, siempre alerta, pendientes de defender su posición a toda costa. Los ataques cada vez son mas fieros y los intentos de asalto son repelidos por los soldados que apostados en las ventanas resisten como pueden los avances de los fusileros y las continuas explosiones. Tras 15 días de lucha y tras haberse ganado el reconocimiento de los propios milicianos republicanos, el 16 Zapadores cae no sin antes repeler a bayoneta un último ataque por el interior de las ruinas del cuartel. Los supervivientes se refugian en Simancas en cuyo sitio ya se emplean todos los recursos republicanos disponibles.


Ruinas del Cuartel de Zapadores

Las fuerzas leales al gobierno aprovecharon para realizar tareas de merma psicológica instando a los sitiados a deponer las armas e intentándoles convencer de que el alzamiento nacional ha fracasado en España. Además se lleva a familiares de los rebeldes cerca del cuartel y se amenaza con ejecutarles si no se rinden. Aun así Simancas continua fiel a la lucha. A partir del día 19 comenzaron las hostilidades para llevar a cabo el asalto final, todo cañón disponible disparaba sobre Simancas, el día 20 la fachada no era más que un amasijo de ruinas y los aviones republicanos lanzaban bombas sin cesar sobre la "fortaleza". Un camión blindado se empotra contra la puerta de Simancas, 10.000 milicianos aguardan con ansia el asalto, los sitiados tras un mes de lucha ya exhaustos se preparan sin ningún tipo de esperanza pero dispuestos a luchar. El cerco se estrecha y los cañones republicanos se sitúan a 200 metros de Simancas.


Así quedó el cuartel de Simancas después del asalto

El día 21 se produce el asalto final, desde primera hora la lluvia de proyectiles sobre el cuartel es constante e intensa, se producen derrumbamientos e incendios en el cuartel. La presión republicana y el fuego desatado en los pisos superiores hacen que los defensores tengan que ir descendiendo pisos, desprovistos casi por completo de medicinas raro es el defensor que no tiene alguna herida o quemadura. Tras 5 horas de continuo bombardeo, con un Simancas ya sembrado de cadáveres los oficiales rebeldes toman una decisión, tratar de huir todos juntos abrirse paso por las calles de Gijón e intentar llegar a Oviedo. Para ello queman todas las armas prescindibles en el patio y forma en el patio una compañía de unos 200 hombres con dos columnas, una compuesta por los defensores de Simancas y otra por los refugiados de Zapadores.


Durante la organización de la compañía los republicanos asaltan el cuartel, entrando cientos de ellos directamente al patio de Simancas donde los sitiados se defendieron como pudieron muriendo la mayor parte de ellos. El propio Pinilla al cargo de la defensa de Simancas falleció cosido a balazos mientras trataba de luchar con un machete. Un último mensaje sale desde Simancas hacia los barcos nacionales: "Disparad sobre nosotros: el enemigo está dentro". No obstante estos no hacen caso de las indicaciones temiendo que fuese un engaño republicano. Finalmente con el patio de Simancas sembrado de cadáveres de ambos bandos, La Republica se hace con el control de Gijón.




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