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Batalla de Teruel [15 de Diciembre 1937 al 22 de Febrero 1938]

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Batalla de Teruel [15 de Diciembre 1937 al 22 de Febrero 1938]

Mensaje  Compañia el Vie 29 Jun - 5:51:03


Se denomina Batalla de Teruel al conjunto de operaciones militares que, durante la Guerra Civil Española, tuvieron lugar entre el 15 de diciembre de 1937 y el 22 de febrero de 1938 en la ciudad de Teruel y sus alrededores.


El 15 de diciembre de 1937, la XI División del Ejército del Frente Popular, al mando de Enrique Líster, iniciaba una formidable ofensiva sobre Teruel, en un invierno que conocería más de 20 grados bajo cero.


Los cerca de 100.000 hombres, que componían el Ejército de Maniobra Republicano, lograron cercar rápidamente Teruel. El jefe nacional del sector, el coronel Domingo Rey D’Harcourt, replegó inmediatamente sus fuerzas, alrededor de 6.000 hombres, concentrándolas en el mismo Teruel.

Los republicanos, en un primer momento ocuparon la ciudad, pero por un corto periodo de tiempo, pues a finales de febrero las tropas nacionales recuperaban la ciudad, en la segunda fase de la batalla, denominada batallas de la Alfambra.


Antecedentes Históricos de la Batalla de Teruel

En octubre de 1937, los nacionales habían ocupado del norte lo que suponía un paso fundamental para cambiar el signo de la guerra. Por primera vez, las tropas nacionales igualaban en tamaño a las republicanas, entre 650.000 y 700.000 en cada zona y muy pronto habían de superarlas.

Hasta la toma de la Cornisa Cantábrica, los nacionales apenas contaron con fábricas y suministros industriales, ahora empezaron a controlar zonas con capacidad industrial y minera; ya podía contar con las fábricas de armas cortas del País Vasco, con las fábricas de cañones de Trubia y Reinosa, con la de morteros de Mondragón y con las de bombas de aviación de Moreda y Gijón; disponía también, del resto de la industria pesada de Bilbao, y del carbón y mineral de hierro asturianos, aunque estos últimos sirvieran para pagar parte de las deudas de guerra que había contraído con los nazis.

Para los republicanos, la pérdida del norte había supuesto prescindir de un ejército de más de 200.000 hombres; hubo nuevos llamamientos a filas para los reemplazos de 1930, 1931, 1937, 1938 y 1939. Con la incorporación de 200.000 nuevos reclutas, los republicanos organizaron un impresionante ejército de cerca de 100.000 hombre que denominaron Ejército de Maniobra, formado por 3 Cuerpos de Ejército, XVIII, XX y XXII más una importante reserva, un total de 12 divisiones.

Ahora los dos bandos se reorganizaban, agrupaban sus fuerzas y trataban de fijar sus posiciones. Tras haber conquistado la zona norte, Franco pensó que ya había llegado el momento de volver sobre Madrid, de modo que decidió preparar su enésima ofensiva contra la capital de España. El general republicano Vicente Rojo, informado de los planes de Franco, preparó una ofensiva disuasoria sobre Teruel para fijar tropas enemigas en el campo de batalla y mermar la potencia del enemigo sobre Madrid. Este es el origen de la ofensiva republicana sobre Teruel. El coronel Rojo, bajo la dirección del ministro republicano de defensa, Indalecio Prieto, organizó la maniobra de la toma de Teruel.

Durante el transcurso de la guerra civil, los republicanos sólo tomaron una capital de provincia: Teruel. Aunque permaneció bajo control del bando republicano un tiempo reducido, de algo más de un mes, esta conquista fue eficientemente utilizada por la propaganda de guerra.Tanto la conquista por los republicanos, como la reconquista, por los nacionales, denominada batalla de la Alfambra, fueron dos hitos importantes en la guerra civil española.


Orden de Combate de la Batalla de Teruel


ORDEN DE COMBATE REPUBLICANO


MANDOS REPUBLICANOS


ORDEN DE COMBATE NACIONALES


MANDOS NACIONALES


Despliegue de los Ejércitos en Teruel

La diferencia de fuerzas iba a ser enorme a favor de los republicanos. El bando republicano dispuso a las órdenes del coronel Hernández Saravia de 12 divisiones. Con esta importante fuerza de combate, Hernández Saravia iba a tratar de conquistar Teruel, en manos del bando nacional, defendido por tan solo 2 brigadas. La I y la IV de la 52º Div. Las fuerzas nacionales, disponían de 6.000 militares y 3.000 voluntarios. Mandaba estas tropas el coronel Domingo Rey d’Harcourt, quien había establecido una línea defensiva de trincheras y alambradas en el exterior de la plaza apoyada en los cerros próximos, como La Muela, que dominan Teruel.


El despliegue táctico del ejército republicano, se organizó en tres columnas de ataque, Norte, Centro y Sur.

Columna del Norte: bajo el mando del Tte. Cnel. Ibarrola, tenía la Div 11, del mayor Líster y la Div 25 de García Vivancos. Con un total de 18.000 soldados y un batallón de carros rusos T-26.

Columna del Centro: mandada por el Tte. Cnel. Menéndez, con la Div 68 del mayor Trigueros y la Div 40, del mayor Nieto. Disponían de 13.500 soldados y un regimiento de carros rusos BT-5

Columna del Sur: al mando estuvo el Cnel. Fernández de Heredia, contaba con las divisiones 34 de Etelvino Vega y la Div 64 del mayor Martínez Cordón. En total 15.000 soldados y un batallón de carros rusos T-26

Las reservas estaban compuestas por 4 divisiones con unos 35.000 soldados: la 35 del general Walter, la 47 del mayor Durán, la 70 de Hilamón Toral y la 39 del mayor Alba Rebolledo más un batallón de tanques rusos BT-5.

El plan de ataque del general Rojo consistía en cercar Teruel con una maniobra de envolvimiento en la que las divisiones 11 y 25, del XXII Cuerpo de Ejército, atacaran desde el nordeste hacia los pueblos de Caudé y Concud, mientras que las divisiones 34 y 64, del XVIII Cuerpo de Ejército, atacarían desde el sudoeste hacia el Pico del Zorro y La Muela de Teruel, y las divisiones 40 y 68, del XX Cuerpo de Ejército, avanzarían sobre el puerto del Escandón y el Vértice Castellar, respectivamente.

Si la maniobra salía bien, Teruel quedaría encerrada como dentro de una gran bolsa, aislada del territorio que ocupaban los nacionales. A continuación, las tropas republicanas de los cuerpos de ejército XVIII y XXII establecerían una línea de defensa para repeler los inevitables contraataques de los nacionales, mientras que se encargaba al XX que entrara en la ciudad de Teruel apoyándose en los potentes carros de combate.


MAPA DE OPERACIONES


Condiciones del Combate Durante la Batalla de Teruel


El invierno del 37 al 38 en los alrededores de Teruel fue extremadamente duro. Frecuentes fueron las amputaciones y las muertes ocasionadas por el frio en los dos bandos. Los soldados se congelaban durante la noche que pasaban a la intemperie. La única posibilidad de amanecer vivo era dormir en grupos de tres, uno en el centro y los otros dos dándole la espalada y cubiertos con sus mantas a modo de tienda de campaña. El calor humano les permitió sobrevivir bajo un intenso frio siberiano. Se llegaron a -30 ºC, fue la batalla del frio y la nieve.






Comienza la Batalla de Teruel

Los republicanos tenían la plena seguridad de la victoria táctica, 27 brigadas contra 2; acompañada también con ventaja artillera, de carros de combate y de la aviación. Se iba a iniciar el ataque con 18.000 hombres del XXII Cuerpo de Ejército, desde la localidad de Villalba Baja, a diez kilómetros de Teruel.


15 de diciembre día D, A las 4:30 de la madrugada del 15 de diciembre comenzó la batalla, bajo un frío siberiano, las tropas del Frente Popular empezaron a mover sus efectivos. El ataque inicial estuvo dirigido por la 11 Div. al mando de Enrique Líster, oficial de milicias, la maniobra fue rápida, conquistando al poco tiempo la alturas del pueblo cercano de Concud. Junto a Líster, avanzó la 25 Div. de García Vivancos, alcanzaba San Blas, pero sin lograr su objetivo final de enlazar con el XVIII Cuerpo de Ejército Republicano.

El XX Cuerpo de Ejército, que había estado detenido durante 4 días por los nacionales en el puerto de Escandón, finalmente rompieron el cerco y consiguieron llegar a Teruel el 16 de diciembre, cumpliendo sus objetivos. Iniciaron entonces las operaciones de reducción de la bolsa de la ciudad durante una de las más terribles tormentas de frio y de nieve que jamás ha conocido Teruel.

El XVIII Cuerpo del Ejército, al mando del teniente coronel Enrique F. Heredia, salió de Rubiales, y no pudo enlazar en este día con el XXII Cuerpo del Ejército hasta el día 20. La 41 División logró tomar El Campillo al final del día 15. El día 16 ocupó los Morrones, la Casa del Cura y varias cotas de importancia.

El 17 de diciembre se termina reduciendo el cerco al perímetro de la ciudad y la conquista de la ciudad es inminente. Los defensores se clavan al terreno con decisión de permanecer hasta el final. Este día enlazan definitivamente en los Morrones los Cuerpos de Ejército XVIII y el XXII.

El 18 de diciembre cae la posición de la Muela de Teruel y la suerte de Teruel está decidida a favor del bando republicano.

Después del 18 de diciembre, los republicanos se hacen con el control de la ciudad y sólo resisten combatiendo tropas del coronel Domingo Rey D’Harcourt en la sede del Gobierno Militar, el Hospital de la Asunción y otros edificios próximos; el coronel Barba se defiende en el Seminario, el convento de Santa Clara y las iglesias de Santiago y Santa Teresa.

La toma de Teruel resultó ser uno de los episodios más terribles de la guerra civil española, se combatió en las calles, casa por casa, piso por piso, la ciudad se llenó de escombros, se desalojaron las casas con bombas de mano y a bayoneta calada. Se abrían brechas en las paredes y en los suelos de las casas a través de las que se disparaba a ráfaga y se lanzaban granadas de mano, desgraciadamente en muchos casos los emboscados estaban mezclados con la población civil.


El 19 de diciembre: cae el saliente de Puerto Escandón y Castralvo.

El 20 de diciembre: se ataca el arrabal de Teruel.

El 21 de diciembre: se anulan las últimas resistencias exteriores.

El 22 de diciembre: el ejército republicano llegan a la Plaza del Torico.


Franco, después de renunciar a su ataque a Madrid, firmó el 22 de diciembre de 1937, el documento conocido como Directiva sobre operaciones para liberar Teruel. Dicha directiva remitida a Fidel Dávila decia:

Estimo de la máxima urgencia atacar a fondo, y poniendo en ello el máximo esfuerzo, para llegar a Teruel, considerando que es precisamente por el sur del Turia por donde puede llevarse la acción más eficazmente, y por lo tanto, es el sur del indicado río por donde debe ir el eje principal del ataque....con las fuerzas que operan ya en la zona de Teruel y con las que están llegando, dos cuerpos de ejército al mando de los generales Aranda y Varela. El primero de estos cuerpos de ejército quedará formado con las fuerzas que primeramente se concentraron en el flanco norte y 84 y 62 Divisiones, además de los medios de artillería de que más adelante se habla...El segundo de estos cuerpos de ejército quedará formado por las 81 (actualmente en línea), 82, 61 y 54 Divisiones, además de los medios de artillería que más adelante se habla.

El 23 de diciembre: Franco envió un mensaje al comandante militar de la plaza, coronel Rey d’Harcourt animándole a resistir y prometiéndole el envío inmediato de refuerzos: “Tened confianza en España, como España confía en vosotros”, dice a los sitiados. Pero Teruel no es el Alcázar de Toledo ni aquellas fuerzas republicanas son las bisoñas milicias que derrotó Varela.

Franco reconoce la gravedad de la situación y envía rápidamente 4 divisiones, 14 baterías y un grupo de carros blindados como refuerzos urgentes al frente de Teruel. El general Rojo se ha salido con la suya y Franco no le queda más remedio que volver a retrasar la ofensiva definitiva sobre Madrid. Franco ordena al jefe del Ejército del Norte, general Fidel Dávila la reconquista inmediata de Teruel.

Fidel Dávila, uno de los mejores generales de Franco, organizó sus fuerza en base a 2 Cuerpos de Ejércitos inicialmente con 6 divisiones y 3 más que se agregarían posteriormente. La resistencia nacional requería ayuda urgente, estaban cercados, pero los republicanos controlaban las alturas cercanas a la ciudad impidiendo la aproximación de los 2 Cuerpos de Ejército a Teruel.

El 29 de diciembre de 1937: los nacionales lanzan su ofensiva por la reconquista de la ciudad.

El 31 de diciembre: tropas de asalto toman la posición elevada de la Muela de Teruel. Parecía que las suerte iba a cambiar rápidamente de bando. Los republicanos se desmoralizaron y dejaron de aguantar el fuerte empuje de los nacionales. La gravedad de la situación, obligó a la presencia del general Rojo en el Frente de combate.

Rojo aprovecho la vacilación de García Valiño, y logró recomponer sus líneas fijando sus tropas en el frente mediante recompensas y sanciones ejemplares a los combatientes derrotistas. Ahora eran los republicanos los cercados por las tropas nacionales.

Es importante resaltar la terroríficas circunstancias climatológicas de las navidades del 37 en Teruel. Las divisiones nacionales no lograban romper el cerco para llegar en auxilio de sus compañeros que estaba al límite de la resistencia en algunos importantes edificios.

El 6 de enero de 1938: fracasa la ofensiva del general Aranda con la 1ª de Navarra. Bajo estas circunstancias, las fuerzas nacionales cercadas, solicitaron a los republicanos la evacuación de sus heridos y enfermos. Pero los republicanos se negaron a la tregua si ésta no iba acompañada de la rendición incondicional.


El 7 de enero: el coronel Rey, responsable de la fuerzas nacionales cercadas, viendo la inutilidad de sus posiciones, ya con las municiones y las fuerza al límite, reúne a sus oficiales y analizan las dos posibles alternativas: rendirse o iniciar una ofensiva suicida desde dentro de la ciudad. Finalmente a las cinco de la tarde, las fuerzas de Rey se entregaban a al Ejército Popular de la II República.

El 8 de enero: a las 13:30 las fuerzas que resistían en el seminario entregaban las armas a sus enemigos. Definitivamente Teruel había caído en manos de la República. La resistencia había durado 24 días.

Las autoridades republicanas evacuaron a unos 1.500 heridos y a lo que queda de la población civil en camiones que los trasladaron hacia el puerto de Escandón bajo unas terribles condiciones climáticas.

Franco no iba a permitir que esta situación permaneciera mucho tiempo, no quería ni una mínima victoria del bando republicano. Estaba decidió a que el bando republicano no pudiera explotar publicitariamente esta victoria dentro o fuera de España.


Ofensiva de la Alfambra


El 17 de enero: fue un día de fuego y metralla, el Ejército del Norte inicia la ofensiva final para reconquistar Teruel. A las fuerzas nacionales se ha incorporado el Cuerpo de Ejército Marroquí del general Yagüe. Después de dos días de preparación artillera, el general Aranda situaba sus fuerzas en las dos orillas del rio Alfambra, pero las fuerza del general Hernández Saravia pudieron fijar las posiciones nacionales y no pudo progresar la ofensiva sobre Teruel. Acudieron a tapar la brecha, Walter con las Brigadas Internacionales de la 35 División.




Franco decido abrir las operaciones al norte para tomar la posición de Perales y lograr la comunicación entre Zaragoza y Teruel. Esta zona ocupada por los republicanos, estaban débilmente defendida por la 42º Div. El Objetivo de Franco era tratar de ampliar el campo de operaciones, obligando a un mayor despliegue a las fuerza republicanas, al ampliar su campo de acción y reduciendo por tanto su potencia y fuerza de resistencia. Quería que los republicanos salieran de sus posiciones reduciéndose su ventaja táctica.

19 de enero: los soldados de la 84 Brigada Mixta, perteneciente a la 40 División que manda el socialista Andrés Nieto, exalcalde de Mérida, se niegan a regresar al frente mientras están de permiso en Rubielos de Mora; 46 de ellos fueron fusilados sin juicio previo en la madrugada del 20 de enero.


El 5 de febrero 1938: el clima había mejorado un poco y los nacionales lanzaron una doble ofensiva con unos 100.000 hombres y 400 cañones al mando del general Juan Vigón. El objetivo era maniobrar y rodear la sierra de la Palomera. El Cuerpo de Ejército marroquí de Yagüe avanza rápidamente de norte a sur, mientras que el Cuerpo de Ejército de Galicia al mando de Aranda, lo hacía de oeste a este. La maniobra nacional resultó ser un éxito y en dos días la 42 Div. republicana resultaba cercada por las tropas nacionales de Yagüe y Aranda. Aquella mañana combatieron en los cielos de la Alfambra más de 100 aviones.


El 7 de febrero: tiene lugar el desmoronamiento definitivo de la línea de defensa republicana. Resultó definitiva la impresionante carga de caballería de los 3.000 jinetes de la 1ª división de caballería del general Monasterio; la carga de caballería puso en desbandada a los soldados republicanos que abandonaron huyendo el frente. Esta fue la única gran carga de caballería de toda la guerra, Las tropas republicanas no habían visto una acción semejante y corrieron despavoridos ante los cascos de los caballos enemigos. Entonces los nacionales maniobraron girando hacia el sur forzando a las fuerzas republicanas a retirarse a toda prisa. Los nacionales penetraron más de 20 kilómetros.


La brecha fue enorme y los republicanos reforzaron el XXIII Cuerpo de Ejército con las divisiones 19º y 2º y se añadió además el XXI Cuerpo de Ejército republicano para taponar el hueco producido en el frente. Tomado la línea del rio Alfambra, el general nacional Fidel Dávila, ordenó a su Cuerpo de Ejército cruzar el rio y maniobrar para envolver Teruel por el norte, quedando el Cuerpo de Ejército de Castilla, rodeando Teruel por el sur.

19 de febrero: las tropas nacionales cortan la carretera de Teruel a Valencia y la 46 División de «el Campesino» queda aislada en la ciudad de Teruel por un doble anillo que deja una mínima brecha junto al Turia.

22 de febrero: a las 5 de la mañana, cerca de 2.000 soldados republicanos huyen de Teruel dejando la ciudad en manos de los franquistas. Las tropas de Aranda entraban triunfalmente en Teruel. La victoria estratégica había sido para los nacionales, Franco había reconquistado Teruel a las tropas republicanas en un mes de duros combates, afirmando la confianza en sus soldados, mientras que el general Rojo era cuestionado por su incapacidad de fijar nuevamente el frente.


El día 25 de febrero: Modesto consigue formar una línea de defensa en la margen derecha del Alfambra, pero esto no iba a ser el final de la batalla. Las operaciones continuaron durante cuatro semanas más, y finalmente las tropas nacionales pulverizaron a las republicanas y obligándolas a retirarse.

La batalla de Teruel, por el frío y por el tipo de combate en zona urbana, fue una de las más terribles de la guerra civil española.

Las fuerzas nacionales sufrieron alrededor de 40.000 bajas, muchas de ellas a causa del frío. El mal tiempo les hizo perder más aviones y pilotos que la acción de sus enemigos aunque consiguieron destruir muchos más aparatos republicanos, doce, el 7 de febrero.

Las bajas republicanas todavía fueron mayores, alrededor de 60.000 hombres. La mayor parte de ellas se produjeron después de la reconquista de Teruel por los nacionales. Vicente Rojo, junto con Indalecio Prieto decidieron someter a los soldados republicanos a un terrible e inútil sacrificio, se empecinaron en defender una ciudad indefendible y de nula importancia estratégica a cambio de un montón de vidas y de gran cantidad de material de guerra. Las tropas republicanas quedaron en un lamentable estado físico, desmoralizadas y exhaustas, y las enormes pérdidas de material, constituyeron lo que fue, probablemente, el mayor desastre republicano de toda la guerra. Recursos humanos y materiales que iban a necesitar 5 meses más tarde durante la Batalla del Ebro, pero que desgraciadamente ya nunca volvería a participar con las fuerzas republicanas.






La Derrota Republicana en la Batalla de Teruel

Vicente Rojo, explicó así la derrota de su Ejército de maniobra:

La escasez de material, la defectuosa moral de nuestras unidades, la incompleta organización de las mismas, la incapacidad o incompetencia de muchos mandos, las dificultades de transporte, la instrucción defectuosa que acusa nuestra tropa y nuestros jefes y, en una palabra, todo lo que constituye el problema general orgánico en el que estamos empeñados hace tiempo y del que sólo se ha conseguido hasta el presente un boceto...

Por su parte, los comunistas culparon a Prieto y a Rojo:

La errónea valoración de la situación [se refiere a una subvaloración de las fuerzas nacionales] y el injustificado optimismo fueron causa de una serie de acciones y de deficiencias que contribuyeron a agravar la inferioridad de nuestro ejército respecto al del enemigo, y culpan al ministro de tomar distancias respecto de los comunistas.

Con su frialdad habitual, Stepánov dice en su informe a «la Casa» que el fracaso de Teruel se debió, entre otras cosas, a la conducta errónea o traidora del Alto Estado Mayor, y, en particular, de Rojo.


Consecuencia de la Derrota Republicana en la Batalla de Teruel

La batalla de Teruel evidenció la incapacidad de la República para consolidar su victoria inicial. Después de la batallas de Teruel, El ejército de la república, ya nunca volvió a tomar y consolidar un ataque. Se replegó en los meses siguientes ante el empuje de los nacionales, que abrieron una gran brecha hasta el Levante. En abril llegaban hasta el mar y dividían el territorio de la República en dos zonas.

El último intento del general Rojo por frenar el avance en julio, la batalla del Ebro, supuso la aniquilación del ejército de maniobra. A partir de entonces la guerra estaba decidida. Pero Negrín sólo pensó en resistir pensando en el inicio de la guerra mundial, desgraciadamente su objetivo no se alcanzó y sí las de su ejército de maniobra.

También la batalla de Teruel, puso en evidencia la falta de coordinación y la indisciplina de su ejército. El día 31 de diciembre, cuando el frente se rompió ante el empuje de las tropas nacionales, el pánico se contagió a las unidades que sitiaban la ciudad y la jornada terminó con la huída generalizada del ejército republicano. En los días siguientes, varios batallones fueron desarmados por negarse a combatir, y algunos de sus soldados fusilados. Incluso los jefes de unidad, como Líster, o el “Campesino” se negaron, repetidamente a obedecer las órdenes de sus superiores.




La Última Carga de Caballería de la Historia de España


Los nacionales pretendían embolsar a las fuerzas republicanas en torno al río Alfambra para liberar Teruel. El 5 de febrero se inició la maniobra de cerco y entonces tuvo lugar un episodio de enorme importancia: la última batalla “romántica” de la historia de la caballería.

Los republicanos habían maniobrado para cerrar la brecha que había roto el frente, movilizaron todo lo que tenían a mano, incluyendo los tanques soviéticos T-26, junto con dos divisiones, la 104 y la 32 de la 27º y 29º División. Pero cuando casi lo habían conseguido, se lanzó sobre ellos a 3.000 jinetes campo a través que consiguieron aterrorizar al enemigo y provocaron su retirada en desbandada y por lo tanto, la ruptura total del frente.


El 7 de febrero la 1ª división de Caballería del general José Monasterio Ituarte, consiguió cruzar el río Alfambra por tres sitios distintos, obligando a las tropas republicanas a retirarse precipitadamente en toda la línea. Este hecho se consideró como la carga de caballería más espectacular de toda la guerra civil española.


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