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Batalla de Santander [14 de Agosto al 17 Septiembre 1937]

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Batalla de Santander [14 de Agosto al 17 Septiembre 1937]

Mensaje  Compañia el Lun 9 Jul - 23:49:18


Se conoce como Batalla de Santander al conjunto de operaciones militares llevadas a cabo durante la Guerra Civil Española entre el 14 de agosto y el 17 de septiembre de 1937 en Cantabria (por aquel entonces provincia de Santander) y que culminarían con su ocupación por el ejército sublevado contra la II República.


En julio de 1937 el Gobierno de la República ordenó una ofensiva sobre Brunete, como maniobra de distracción que descongestionase Madrid y contuviera el avance del ejército nacional en el Norte, en esos momentos, a las puertas de la provincia de Santander. La batalla de Brunete acabó a finales de julio y el general Franco, deseoso de finalizar el episodio del Norte, recuperó para este frente las unidades que había desplazado a las operaciones del centro. La ofensiva era inminente.

El 6 de agosto, un decreto creaba en Santander la Junta Delegada del Gobierno en el Norte, persidida por el general Mariano Gamir Ulibarri, máximo responsable militar, y compuesta por un representante de los Gobiernos del País Vasco, Asturias y Santander. Se trataba así de coordinar las acciones de defensa. En este tiempo, unido a la falta de alimentos, los habitantes de la capital sufrían ataques aéreos regulares, mucho más frecuentes que el año anterior, y se les animaba desde la prensa local a una febril tarea de fortificación. A la vez, se procedía a la evacuación por mar de refugiados vascos con destino a Francia.


La defensa del territorio cántabro se confió a 80.000 hombres englobados en cuatro Cuerpos de ejército: el XIV formado por lo que quedaba del Ejército Vasco, el XV compuesto en su mayoría por tropa cántabra y, en menor medida, los XVI y XVII asturianos. Apoyando a estas fuerzas los republicanos contaban con 50 baterías artilleras, 33 cazas y bombarderos y 11 aviones de reconocimiento.

Por su parte, las fuerzas sublevadas constaban de seis brigadas de Navarra y dos de Castilla apoyadas ambas por tres divisiones y una brigada italiana, todas ellas al mando del general Fidel Dávila Arrondo, responsable del Ejército del Norte tras la muerte del general Emilio Mola. A ello hay que sumar un importante apoyo artillero y de aviación. Formaban 90.000 hombres.


El campo de batalla se situaría en terreno montañoso al localizarse el frente en la Cordillera Cantábrica, cuyas cumbres más elevadas estaban en manos de la República, que tenía ventajas posicionales. La línea de batalla discurría por la zona sur de Reinosa hasta el Puerto del Escudo, dibujando una bolsa entre Barruelo de Santullán, Aguilar de Campoo y Soncillo, que constituía la avanzada republicana sobre la Meseta castellana y donde se concentraba el mayor número de tropas del Ejército de la República. A la larga, esta citada bolsa, con problemas de abastecimiento y de difícil defensa, se convertiría en una trampa.



Por otro lado, las condiciones físicas y la moral de los atacantes eran superiores a las de las fuerzas republicanas. Muchas unidades vascas no deseaban luchar fuera de Euskadi, y el propio lehendakari, José Antonio Aguirre, había querido trasladar por barco todas las fuerzas vascas al frente de Aragón, cruzando Francia, para avanzar sobre Navarra desde la retaguardia republicana, idea rechazada desde el gobierno de la República, en Valencia, al considerarla impracticable y quimérica.


Jose Antonio Aguirre

A ello se deben, añadir las difíciles relaciones entre los diferentes batallones asturianos, cántabros y vascos. Así lo señalaría Dolores Ibárruri más tarde:


Dolores Ibárruri (La Pasionaria)

Hablar del Ejército del Norte era un eufemismo. Había las milicias de Asturias, las milicias de Santander y las del País Vasco, que en general actuaban cada una con sus propios mandos... No se toleraba que ningún intruso se inmiscuyese en asuntos de familia, aunque la estrechez egoísta y localista llevase a unos y a otros a la catástrofe, y a todos, a ir preparando el terreno para la derrota de la República...

La conducta decaería aún más al extenderse los primeros rumores, a la larga fidedignos, de que altos cargos del gobierno vasco habían estado negociando desde junio la rendición de sus fuerzas a los italianos, la cual se materializaría el 24 de agosto con la firma del Pacto de Santoña y la concentración de las tropas del Eusko Gudarostea en esta localidad cántabra.


La ofensiva

Un esplendido día de verano, el 14 de agosto de 1937 comenzaron las operaciones por parte del bando franquista con un intenso bombardeo sobre las posiciones republicanas. El primer objetivo fue la fábrica de armamento Constructora Naval de Reinosa y el nudo ferroviario de Mataporquera, atacando la 1ª Brigada Navarra entre el Pico Valdecebollas y Cuesta Labra en la divisoria con Palencia.

Mientras las fuerzas italianas del CTV rompía el frente en la zona occidental de Soncillo. avanzando hacia el Escudo y Arija. Tras el bombardeo de la aviación de la zona de Bricia y una preparación artillera de una hora de duración, la División de carros italiana conquista Montono, Torres de Abajo , Torres de Arriba y Bezana. Las líneas de batalla discurren por la cordillera cantábrica y la carretera Burgos a Santander.

La División Llamas Negras ocupa Castillo, Quintanaentello, Riaño y Cabañas de Virtus. Posteriormente ocupan también Cilleruelo. Gamir por la parte republicana se centra en defender el Escudo.



El objetivo rebelde es llevar la acción sobre el Escudo y Reinosa para provocar el estrangulamiento creado por la bolsa en torno a esa localidad. El avance tendría lugar en dos direcciones al Este siguiendo la costa y de Sur a Norte.

Pretendían amenazar la comunicación del enemigo, dejando así en situación crítica a las fuerzas republicanas que se hallaban al sur de la Cordillera Cantábrica. Este primer día de ataque las brigadas navarras rompieron la línea del frente sur republicana, muy castigada por los bombarderos aéreos.

El día 15, las fuerzas rebeldes avanzan, no sin dificultad, por el sector de Barruelo de Santullán hasta Peña Rubia, Salcedillo, Matalejos y Reinosilla, encontrando fuerte resistencia en el Portillo de Suano. El general Gamir Ulibarri planifica una desesperada defensa en la línea norte de Peña Astía – Peña Rubia – Peña Labra. Seis mil soldados republicanos quedan copados en la bolsa de Reinosa. Se consiguió la estrangulación de la bolsa del Alto Ebro, por medio de un doble ataque en sus extremos Nordeste y Noroeste. La maniobra fue rápida, el 15 se apoderaron de la factoría, intacta por la negativa de sus obreros a destruirla.

En la parte oriental los italianos avanzan hacia el Escudo pero poco por la tenaz resitencia.

Al día siguiente, día 16, la IV Brigada Navarra logra romper la resistencia de la División de choque 50 (vasca) en el Portillo de Suano avanzando y apoderándose del complejo fabril intacto, ante la negativa de los obreros de destruirlo, y entran en Reinosa al anochecer. La brigada de García Valiño proseguiría su avance a lo largo del río Saja, buscando el valle de Cabuérniga.


General: García Valiño

En la zona oriental de Soncillo continuando con un gran despliegue de artillería consiguiendo romper el frente en su totalidad. Llamas negras se apoderan de Corconte. Las CTV italianas iban venciendo, por el bombardeo, la dura resistencia de la División 55 Montañesa de Choque del Teniente Coronel Sanjuán.

Las fuerzas italianas avanzaron paralelamente por la carretera Corconte – Reinosa ante la retirada de las fuerzas republicanas por Lanchares hacia San Miguel de Aguayo. El 16 tomaron además de la localidad de Reinosa, Arija, Carabeos, Barruelo.


El día 17 y pese a las labores de fortificación republicanas, los italianos de la División 23 de Marzo logran conquistar el Puerto del Escudo, copando de este modo a 22 batallones republicanos y consiguiendo reunirse con el resto del ejército en la localidad de San Miguel de Aguayo. Con este rápido ataque en tenaza, las fuerzas nacionalistas logran estrangular la bolsa republicana del Alto Ebro. La destrucción de esta bolsa, con su importante número de fuerzas republicanas, supuso un duro golpe moral.


Especialmente a los que estaban situados en el resto del frente de Burgos (Las Machorras, Montija y Valle de Mena) de la División Villarias. Temiendo además poder ser copadas fácilmente por el enemigo. Así que se toma la decisión del repliegue ordenado desde el Valle de Mena por los montes de Ordunte hacia Carranza. Y desde Gibaja en tren o en camiones hacia Asturias, sin parar en Santander. Este repliegue durará varios días. La toma de este crucial paso de montaña hizo desmoronar las líneas de defensa republicanas y el frente como tal dejaría de existir.

A partir de aquí la ofensiva rebelde sigue en dos direcciones: por el lado, sur-norte, profundizando por los cuatro valles que abren camino desde la montaña hacia el Mar Cantábrico (Cabuérniga, Besaya, Pas y Carriedo) con un objetivo claro: la población de Torrelavega que permitiría cortar la retirada hacia Asturias de las fuerzas republicanas. Por otro lado, las fuerzas italianas Flechas Negras abren el frente por el oeste avanzando por la costa y alcanzando los ríos Asón y Agüera.

La rapidez y la eficacia de la maniobra dejó copado al ejercito republicano, así fueron hechos prisioneros, muertos o asesinados la mayoría de los componentes de unos 22 batallones, alrededor de unos 10.000 soldados leales al gobierno. La ocupación de Santander estaba prácticamente ganada.


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