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La Batalla de Seseña [29 de Agosto 1936]

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La Batalla de Seseña [29 de Agosto 1936]

Mensaje  Compañia el Sáb 9 Jun - 2:20:20



El 25 de Octubre de 1936, una decisión del general Mola modificaba el plan de avance de las columnas insurgentes sobre la capital, Madrid. "Durante el periodo de ataque a madrid, el sector Norte se mantendrá a la defensiva, aunque presionando sobre El Escorial y Guadarrama para fijar al enemigo". El primitivo proyecto, tal como se había dispuesto en las Directivas de los días 3 y 7 de octubre, preveía una marcha armónica de todas las columnas que progresaban hacia la capital y asignaba precisamente a las fuerzas del sector Norte la misión de ocupar el triángulo Navalperal-El Escorial-El Tiemblo, con lo que se buscaba la caída del frente de la Sierra de Guadarrama por envolvimiento, maniobra ésta a la que ahora se renunciaba.

Las dificultades que las columnas del sector Norte, Merlo, Santa Pau, Nevado y Rada, encontraban en su avance obligaron a mantenarlas en una defensiva activa a fin de concentrar todos los medios en las columnas del sector Sur, Castejón, Delgado Serrano, Asensio, Barrón y Pujalte. La columna de caballería del coronel Monasterio, que desempeñaba la misión de enlace entre los dos sectores, pasó al extemo Sur del despliegue para proteger el flanco derecho del avance.

La razón de este cambio no era otra que la prisa por llegar a Madrid, acuciados por la noticia de la llegada a la zona gubernamental de importantes partidas de material de guerra procedentes de la URSS. "La situación internacional, señalaba Franco en una Directiva de 19 de octubre, la política del gobierno rojo y la desmoralización de sus fuerzas y milicias y la próxima llegada de importantes refuerzos y la urgencia de proceder a la descomposición total del adversario antes de que pueda rehacerse, aconsejan concentrar en el frente de Madrid la máxima atención.". Por su parte Mola se expresaba en términos parecidos el 31 de octubre: "La situación internacional y la inmediata ayuda que el enemigo espera recibir del extranjero, obliga a precipitar el avance sobre Madrid y su ocupación, teniendo en cuenta que un simple retraso puede acarrear prejuicios considerables".

Estas palabras muestran la ansiedad en que vivían los mandos insurrectos ante los informes facilitados por los diplomáticos alemanes sobre el paso por los Dardanelos de barcos soviéticos abarrotados de armamento.

LLegan los soviéticos

Entre los matriales que llegaban a los puertos de Levante, llegaron a Cartagena, el 15 de octubre, a bordo del Komsomol, 50 carros de combate. Con ellos viajaban militares rusos encargados de poner a punto los carros, así como instruir a los españoles en su manejo. Hombres y máquinas quedaron bajo el mando del coronel Semion Krivoshein.

Por parte española se activaban los preparativos para recibir los carros. El coronel Sánchez Paredes, que antes de la guerra fue segundo jefe del Regimiento de Carros de Combate nº 1, y ostentaba el mando de la comandancia de Málaga, cesó en este puesto el 22 de septiembre para hacerse cargo del regimiento de carros, con cuya plana mayor y oficialidad se marcharon al balneario de Archena, lugar fiajdo como la base de las futuras Fuerzas Blindadas. Entre los jefes y oficiales se encontraban, el comandante Arana Vivancos y los capitanes Cristóbal, Paredes y Fauré Barrera. Se desplazaron a Archena soldados y nuevo perosnal reclutado entre transportistas y conductores.

En las instalaciones del Balneario se asentaron los cuarteles de la Agrupación de Carros, la escuela de Carristas y el hospital para las fuerzas blindadas.

Los primeros carros soviéticos eran los T-26B. Con un peso de 10 toneladas, alcanzaban una velocidad de 30 km/h y estaban armados con un cañón de 45mm L/46 y una ametralladora coaxial DT de 7,62mm, protegidos por un blindaje de 15mm.

La idea de un contraataque contra el Ejercito insurgente que avanzaba sobre Madrid centraba los planes del equipo militar de Largo Caballero. En él participarían los nuevos medios de combate que equipaban a las brigadas mixtas de la República, ya desengañada del rendimiento de las unidades de milicianos. Esto hizo que el armamento recién llegado se entregará a las brigadas en organización en la Mancha en lugar de distribuirlo en las columnas que defendían Madrid.

Surgió el dilema de utilizar los nuevos medios y unidades en conjunto, aun a riesgo de perder Madrid o tratar de salvar la capital a toda costa. Prevaleció la opción política que apoyaban los consejeros soviéticos en contra de la ortodoxia militar mantenida por el Estado Mayor de Largo Caballero.

Las fuerzas republicanas

La I Brigada Mixta al mando de Enrique Líster, la única disponible de las seis en organización, y la primera compañía de carros, a las órdenes de Paul Arman (Greise en España), salieron hacia Madrid donde se emplearían en un ataque sobre el flanco derecho insurgente, muy desguarnecido, en un terreno favorable a los medios blindados.

El ataque de la I Brigada Mixta, apoyado por la compañía de carros y por las columnas Burillo y Uribarry, perseguía como objetivo cortar la carretera de Toledo a la altura de Illescas, hacia donde se progresaría siguiendo la carretera que partiendo de la Cuesta de la Reina, atraviesa Seseña y Esquivias. Estaba previsto, un ataque secundario a cargo de las columnas de Modesto, Mena, Bueno y Fernández Cavada apoyadas por los trenes blindados H y K cuyo avance tendría lugar mas al Norte siguiendo la dirección Humanes-Griñon Parla-Torrejón de la Calzada y Valdemoro-Torrejón de Velasco.

La I Brigada estaba constituida por los batallones, Líster, Victoria, Amanecer y Milicias Gallegas. Tenía como jefe de estado mayor al escritor Ramón J. Sender, como comisario a Manuel Puente y como consejero al coronel soviético Batov.


Coronel Batov

Las columnas Burillo y Uribarry estaban formadas por un conglomerado de fuerzas del Ejército y de Milicias que venían retrocediendo desde Toledo. Figuraban Guardias de Asalto, restos de un batallón de infantería de marina y algunas compañías de los regimientos 1º, 2º y 9º así como el Grupo de Autoametralladoras Cañón de Caballería.


Autoametralladora

Las fuerzas de Milicia estaban representadas por el batallón Thaelmann, del 5º regimiento y los denominados batallones Jaen, Murcia, Prestes y Dimitroff. En resumen un conjunto que no llegaba a sobrepasar los 10.000 hombres y que a finales de octubre se habái reducido a 2.000.

Bajo el mando de Modesto se alineaban, un batallón del Regimiento de Otumba y los de milicias, Triana, Octubre, PUA, Margarita Nelken, Largo Caballero, Comuneros de Castilla y algunas compañías de Acero.


Juan Modesto

La columna Mena la formaban el grupo de asalto del comandante Leon y la antigua Columna Uribes-Gómez Palacios además de las columnas de la CNT, Tierra y Libertad, y Amor y Libertad.
La columna Bueno estaba formada por los batallones, Pablo Iglesias, Mangada, Pasionaria y Margarita Nelken.
Las fuerza de Fernández Cavada formaban parte de la agrupación de columnas de la carretera de Toledo al mando del coronel Puigdengolas.
Era pues un conjunto de fuerzs muy importante el que se iba a lanzar sobre el flanco dercho insurgente apoyados por los carros soviéticos y los recién llegados bombarderos SB-2 Katiuska que también se estrenaban en esta acción.
En ambas direcciones del ataque se encontraban, Líster y Modesto arropados por los consejeros Batov y Voronov, acumulando este último el mando de la Artillería.

En el aire las tripulaciones soviéticas al mando del teniente coronel Arkadi Zlatotsvietov y en tierra la punta de lanza eran los T-26 de Paul Arman tripulados por soviéticos. La plana mayor del Partido Comunista, José Díaz, Dolores Ibárruri, Mije, Codovila... se desplazó par comprobar los resultados de los nuevos medios de combate. Les acompañaba el enviado especial de la Prensa soviética Mijail Koltsov.

Las fuerzas insurgentes

La fuerzas insurrectas con gran moral de victoria, habían adoptado un actitud desdeñosa con respecto al enemigo y se limitaron a tomar nota de un posible contraataque sin hacer especiales preparativos. La máxima novedad de la jornada, los carros, eran ya esperados desde hacía días pues conocían su desembarco en Cartagena.

Las columnas insurgentes habían progresado mediante un sistema de rupturas de frente múltiples escalonadas en el tiempo que se desplazaban de Norte a Sur. Acababan de completar una nueva etapa al alcanzar el día 27 la línea Griñón-Cubas-Torrejón de la Calzada-Torrejónde Velasco, preparándose para el siguiente salto que empezaría el día 29 con la ocupación de Valdemoro por la columna de Caballería del coronel Monasterio.

La columna de Caballería se había formado en agosto a base de tres escuadrones de armas automáticas y nueve de sables, alguno de ellos de los regimientos de Regulares y otros de los Regimientos Villarrobledo, Numancia, España y Calatrava. Disponía además de una agrupaxción de tropas a pie.


Coronel Monasterio

En la noche del 28 a29 el teniente coronel Cebollino que mandaba un destacamente, compuesto por unos escuadrones y una bateria de artillería, con los que guarnecía Torrejón de Velasco recibió la orden de dejar la localidad, relevado por la Columna Barrón, y diriguirse a Esquivias para reunirse con los demás escuadrones a fin de operar contra Valdemoro.

La bateria del capitán Ricardo Arjona se había formado en el campo de batalla con material Schneider 75/28 tomado al enemigo y su personal lo componían artilleros reclutados entre los prisioneros a los que complementaban infantes del Regimiento de Argel. La batería no dependía de ningún regimiento del Arma.

Para apoyar a Monasterio en el ataque a Valdemoro se le asignaron, el I Grupo de cañones de acompañamiento legionarios (italianos) de 65/17 al mando del capitán Terlizzi y la compañía de tanquetas Fiat CV-35 de Orestes Fortuna al mando del capitán Vidal Cuadras, bautizado como Compañía Navalcarnero.

La guarnición de Seseña estaba constiruida por l agrupaciónde tropas a pie de la columna de Caballería. La componían el escuadrón VIllarrobledo a pie, dos compañías de marinería, una sección de ametralladoras de infantería de marina y un Harka de Tiradores del Rif. En la noche del 28 recibieron como refuerzo dos mías de la Mehal-la de Melilla, una sección de obuses de montaña Schneider 105/11 y otra de cañones legionarios de 65/17. Las fuerzas estaban bajo el mando del capitán Sánchez Pérez y subía el total a unos 700 hombres.

La batalla

La compañía de carros T-26B empleó la noche del 28 al 29 en desplazarse de su acantonamiento manchego hasta la base de partida en Cuesta de la Reina. Pasó al ataque a las 6:30h y al mismo tiempo comenzó la preparación artillera y aérea que no tuvo lugar sobre Seseña sino sobre Torrejón de Velasco, donde fueron destruidas varias casas y la torre de la iglesia.

La bateria del capitán Arjona con los ecuadrones de Cebollino que habían abandonado el pueblo hacia las 6:00 fue localizada por la aviación gubernamental a la altura del arroyo de las Cárcabas y bombardeada sin que se produjesen bajse en el personal ni en el material. Junto a las bombas lanzaron octavillas del discursode Largo Caballero del día 28 arengando a los combarientes repubicanos.

Entre tanto, los carros habían efectuado su avance protegidos por la neblina lo que les permitió presentarse en las afueras de Seseña, a una distancia tan corta que los insurgentes no sabían si eran enemigos o amigos. Contribuyó a la confución que los carros llegaban con las escotillas abiertas y los tripulantes asomados a ellas y no en orden de combate.


Carro T-26B

Ante la duda el capitán Sánchez Pérez acompañado por un pequeño grupo avanzó a su encuentro a la ermita de la Concepción. Allí tras hecer un gesto para detener el primer carro de la columna, intento aclarar a voces si se trataba de la columna italiana que se tenía que unir al coronel Monasterio.

El malentendido duró unos segundos. Los carros hicieron fuego. Dispararon tan apresuradamente que fallaron dando lugar a que se refugiaran los soldados en las primeras casasd del pueblo. Ahora los carros tenían el camino libre y siguiendo la carretera general se internaron en Seseña disparando a diestro y siniestro.

En las callejuelas había varios vehículos insurgentes que fueron atravesados para entorpecer la marcha de los blindados. A ellos agregaron varios obstaculos y muebles. Los T-26B cañonearon y embistieron las defensas.


T-26B superando un muro

Asimismo las piezas de artillería atacaron los carros pero estos las neutralizaron causando bajas entre sus sirvientes. A las 7:45 un carro se detuvo en una calle cercana a la plaza. En ese momento le lanzaron un paquete explosivo que le inmovilizó. El resto de los carros fue atacado con gasolina produciendo algunos incendios que las tripulaciones sofocaron.

A las 9:20 la infantería republicana alcanzo las defensas de Seseña, intactas. A esa hora los carros abandonaban la población por el extemo opuesto permitiendo a los defensores concentrarse sobre la infantería causándole numerosas bajas. No parece, pues, que la infantería siguiera a los carros, como tanto se ha repetido, sino que estos avanzaron sin esperarla, suponiendo, que su sola presencia por sorpresa sería resolutiva.

Los batallones republicanos, se estrellaban contra las defensas del pueblo, mientras que en el interior el T-26B inmovilizado era destruido.
El resto de los carros prosiguió hacia Esquivias donde se concentraban los escuadrones del coronel Monasterio. Allí se repitió poco más o menos lo mismo que en Seseña. Los blindados ocuparon las calles, aplastando vehículos y ametrallando caballos, mientras los jinetes se refugiaban en las casas, desde las cuales hacían fuego si bien con nula eficacia. Los carros privados del apoyo de la infanteria no podían hacer nada mas contra un enemigo que no se retiraba y continuaba resistiendo. En el cerro de Santa Bárbara, al norte de la población las fuerzas de la Mehal-la de Rodrigo Suárez hostigaban a los carros y estos no se decidieron a atacarles.
Los T-26B atravesaron el pueblo y se encontraron al oeste con una batería de 65/17 legionarias y una sección de carros Fiat, que llegaban de refuerzo.


Carro Fiat-Ansaldo L3/35

El encuentro tiene el interés de ser la primera confrontación entre carros de combate de uno y otro bando en la guerra de España. A las inofensivas ráfagas de ametralladora de los carros italianos se les respondió con los cañones de 45mm, que averiaron y volcaron al carro del teniente Tamariz Martel Fabra, resultando este y sus tripulantes ilesos.

Los cañones de 65/17 fueron empleados contra los carros y un disparo alcanzo a un T-26B que se refugio en el muro de un corral. No pudo hacer nada mas la bateria, que fue atacada por los demás carros y le desmontaron una pieza y le causaron bajas. Los artilleros ante el fuego enemigo abandonaron las piezas buscando refugio.

El destacamento del teniente coronel Cebollino había alcanzado la carretera a la altura del arroyo de Guatén, al este de Yeles y observaba lo que pasaba en Esquivias. Se desplegaron los escuadrones y la batería de Arjona fue emplazada con la misión de sostener a las tropas que se defendían en el Cerro de Santa Bárbara.

Cebollino con su ayudante galopó hasta el cerro para informarse de la situación lo mismo que Arjona en su coche. Al mediodía como los carros no se atrevían a salir del pueblo, Arjona ordenó el avance de su batería hasta las proximidades del pueblo, donde emplazó una sección en apoyo del Cerro de Santa Bárbara, mientras la otra sección cubría la salida oeste de Esquivias. Este emplazamiento fue bombardeado por la aviación si sufrir daños.

Mientras apareció un L-3/35 Fiat equipado con un lanzallamas que marchó al encuentro de los T-26B. El solitario carro italiano se dirigió atravesando una zona descubierta contra un enemigo superior. No tuvo tiempo de emplear el lanzallamas, pues cuando dobló una esquina recibió un impacto directo que lo destruyó matando a todos los tripulantes.

En vista de la situación, el capitán Arjona decidió entrar en Esquivias con uno de sus 75 atravesando la zona batida a toda velocidad. Esta maniobra estaría cubierta por todas las piezas de su batería.

Al iniciar la maniobra el teniente Ramos Izquierdo comprobó que los T-26B abandonaban el pueblo en dirección a Borox, dejando al carro inmovilizado en la tapia del corral.

A 500 metros abrieron fuego contra los muros del corral. El carro respondió al fuego. EL combate duró media hora en los que el teniente Ramos Izquierdo hizo 150 disparos. Cuando por fin se redujo al silencio al carro enemigo se comprobó que un proyectil había atravesado la base de la torre que mató a sus ocupantes.

En Seseña entretanto los defensores se habían desembarazado de la infantería enemiga y se dedicaron a prevenirse contra el posible regreso de los carros. Se instalaron nuevos obstaculos. Los carristas rusos prefirieron en todo momento utilizar como líneas de maniobra las carreteras de la zona y así al caer la tarde volvieron a atravesar el centro de Seesña en sentido contrario. Las previsiones de la guarnición dieron como resultado el incendio de alguno de los carros de los que uno se quedó inutilizado en la plaza del pueblo, en tanto que los demas consiguieron retirarse.

Julián Muñoz Lizcano, comisario delegado de guerra en Aranjuez solicitó voluntarios para recuperar el carro. La solicitud tuvo escaso éxito pues sólo se presentaron dos hombres y se hubo de renunciar a la idea. Los defensores de Seseña tuvieron 13 muertos y 60 heridos a mas de 3 muertos y 7 heridos de los habitantes del pueblo. Los carros destruyeron o averiaron a 16 automóviles, 10 cañones y 2 obuses de montaña.

Las tripulaciones sufrieron 10 bajas entre los que figuraban 3 capitanes rusos.


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